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El rostro de Zapata en las sedes diplomáticas de Cuba

Juan Carlos Chavez

El disidente cubano Orlando Zapata Tamayo murió en febrero tras una huelga de hambre de 83 días. Pero el jueves por la noche la imagen de su rostro acusaba al gobierno de Raúl Castro proyectada sobre la fachada de la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Detrás del proyector estaba Geandy Pavón, un artista exiliado, decidido a mostrar con su obra el "resultado brutal'' de la revolución cubana.

"Es como si estuviera en una acción armada, sin embargo, el cañón es un proyector, que a la vez es la analogía de lo que Zapata ha hecho: llevar un foco de luz sobre la realidad cubana, una realidad que está en la oscuridad'', dijo Pavón.

La muerte de Zapata, de 42 años, sacudió a la opinión pública mundial como ningún otro acontecimiento en 50 años de castrismo. Reconocido como prisionero de conciencia por Amnistía Internacional se declaró en huelga de hambre para protestar por las pésimas condiciones carcelarias de los presos políticos en la isla.

Semanas después, el 19 de marzo, Pavón proyectó el rostro de Zapata sobre la fachada de la Misión Diplomática de Cuba ante Naciones Unidas, en Manhattan. El 8 de abril, le tocó el turno al consulado cubano en Barcelona. El jueves, a lo largo de 30 minutos, el retrato del disidente iluminó la piedra gris de la sede en Washington.

Pavón, de 35 años, está exiliado en Estados Unidos desde 1996, y goza de amplio reconocimiento como un artista plástico que se expresa a través de medios como la pintura, la fotografía y el video. Reside actualmente en New Jersey.

El viernes, Pavón comentó a El Nuevo Herald que la experiencia de alzar una voz de protesta con el rostro de Zapata "ha sido emocionante por su dimensión y la respuesta positiva de los medios y la opinión pública''.

Su proyecto, llamado Némesis, apela a la conciencia del espectador.

"Es una fotografía validada por la persona que lo ha convertido en un símbolo. Y los símbolos son algo que trascienden a la persona y al grupo para transformarse en una guía'', dijo.

Destacó que la gente reacciona ante su obra en silencio, como si estuviera en un velorio. También precisó que no busca la confrontación, aun cuando los agentes de la inteligencia cubana lo acosan durante sus presentaciones.

"Siempre están tomando fotos, filmando, intimidando'', dijo Pavón, quien para sus proyecciones utiliza la energía de una batería de automóvil, a fin de no "depender de nadie''.

Pavón observó que la verdad no es violenta y agregó que debe ser respetada la huelga de hambre que lleva a cabo el disidente Guillermo Fariñas desde el 24 de febrero, un día después de la muerte de Zapata.

"Esto puede sonar un poco feo viniendo de alguien que está en el exilio y con pocos problemas en comparación de los disidentes dentro de Cuba'', indicó. "Pero creo que es una decisión muy personal y que se toma después de haber meditado mucho''.

De modo, indicó, que nadie debe presionar a Fariñas para que abandone su iniciativa.

"La huelga de hambre no es un suicidio; estás poniendo tu vida en manos del Estado'', dijo. "Si mueres, ha sido por un homicidio, igual como asesinaron a Orlando Zapata Tamayo''.