Ni en la fase de investigación, ni en el juicio, la Fiscalía pudo
demostrar que ésas personas habían herido o matado a alguien en la Avenida
Baralt en los sucesos del 11-A. Ellos dispararon. Venezuela
y el mundo fueron testigos de ello gracias a los medios de comunicación. Esas
imágenes recorrieron el mundo. Sin embargo, el juicio (que tan sólo tuvo
6 meses de duración) y la decisión del juez, quedaron ciegas ante los
hechos.
Ahora bien, aquí estamos nosotros los
únicos presos, por los hechos acaecidos ese fatídico día: 11 policías, 11
venezolanos, 11 padres, algunos con cinco y otros con tres años presos. 18
meses de juicio. Y el patrón se repite: al igual que con los "Pistoleros
de Puente Llaguno", la Fiscalía no ha podido demostrar que alguno de los
policías haya causado heridas o muerte a ninguno de los manifestantes que
concurrieron eso día en la Avenida Baralt. De hecho, todas las experticias
balísticas han arrojado resultados negativos. La lectura es simple: de todas
las armas de la PM que fueron peritadas, se puede asegurar que ninguna causó
heridas, mucho menos la muerte, a alguno de los concurrentes a dicha
manifestación.
Durante estos 18 meses de juicio se
han presentado mas de 170 testigos, 47 expertos y analizado 240 experticias,
hemos visto más de 5.000 fotografías además de unas 40 horas de video, sin
embargo, la juez Marjorie Calderón Guerrero quien ahora es la Juez 4ta de
Juicio en el Estado Aragua y quien conoce de nuestra causa, considera que aún,
no tiene información suficiente para tomar una decisión. Considera que debe
continuar con el juicio, eso sí, a su particular ritmo. En los últimos tres
meses – con tres días de audiencia por semana- le ha sido imposible
superar, las cinco horas de trabajo continuo por semana.
Es importante destacar, que en este
juicio, se nos acusa del homicidio de tres personas, así como de haberle
producido lesiones a mas de veinticinco <lo cual representa no más del 20%
de la totalidad de las personas fallecidas y heridas el 11-A- del
2002> evidenciando una vez más, la ineficiencia, incapacidad, así como la
evidente parcialidad de la Fiscalía al momento de encontrar
elementos suficientes que determinen quienes son los verdaderos culpables; no
sólo de los tres muertos y los 25 heridos, sino de los 19 muertos y más de
un centenar de heridos, que hubo en esa –tristemente recordada- célebre
fecha.
En todo caso, del lema "Patria
Socialismo o Muerte", nos tocó la peor parte, la Muerte, lo digo
porque aquí estamos, sin esperanzas y dada la negligencia del aparato
judicial, todo proyecta que este diciembre también será triste y nefasto
para nosotros, para nuestras esposas y peor aún para nuestros hijos.
Aquí estamos. Esperando que Juan Luis
Ibarra y Marjorie Calderón Guerrero, - presidente del Circuito Judicial del
estado Aragua y juez 4 de juicio respectivamente - reciban la orden de
Julián Isaías Rodríguez para disparar a matar y hacer que, junto con
nuestros cuerpos, caigan nuestras familias inertes. Sellando con nuestro
destino el nuevo estilo judicial de este país.
Lamentablemente, muchos venezolanos no
se han dado cuenta de esto, otros están embriagados en el consumismo,
aprovechando este momento irreal de liquidez excesiva generado por la bonanza
petrolera. Mientras, aquí en la Disip no hay menos de 20 presos políticos,
algunos partidarios del gobierno, muchos de ellos y al igual que usted,
nunca nos imaginamos que esto fuera posible. Nunca pensamos que nos encontraríamos
en esta situación, sin embargo aquí estamos. Pocas o ningunas son las
esperanzas de justicia. Hoy eres un ciudadano común, mañana te conviertes en
un preso político. Sin entender cómo. Pero te queda muy claro el porqué.
No escribo como desahogo. Esto va más
allá de una actitud personal. Escribo como alerta para un pueblo entero.
Porque afuera de está mi fosa, la celda, número 9, pasillo A de la DISIP,
pero hay millones de venezolanos que aún pueden generar cambios. A través
del Artículo 350, por ejemplo. Ustedes pueden romper la inercia y comenzar un
movimiento democrático. Eleva tu voz, reclama mientras puedas. Revierte ese
futuro inminente que quieren imponerle a este país, cargado de muerte,
inseguridad, violencia, pérdida de las propiedades y lo peor de todo, pérdida
de los valores y libertades que son tu responsabilidad como ciudadano de este
país. Debemos luchar por el futuro ahora, dejar la vida si es necesario, solo
así garantizaremos el bienestar de nuestros hijos.