Madrugada de protestas en Caracas
Con diferentes grados de intensidad, la ciudad protestó el cierre del
canal
El
Universal
Elkis Bejarano Delgado
Javier Brassesco
María Isoliett Iglesias
Calma en muchos
lugares, convulsión en otros, cacerolas en dos tiempos para protestar,
cohetes para celebrar... la ciudad vivió ayer todo un abanico de sentimientos
antes y después de que la señal de RCTV desapareciera de los televisores. En
el oeste todo lucía tranquilo pocos minutos antes de las 10 de la noche. En
la esquina de Ibarra, en la Urdaneta, se habían juntado unos cuantos
simpatizantes del oficialismo, pero puente Llaguno y la avenida Sucre
tuvieron poco movimiento. Incluso la tarima de TVes que había colocado el
Gobierno en la avenida Universidad ya estaba desierta hacia las 10 y media.
La esquina de
Bolero, antes de Miraflores, estaba trancada por un camión de la PM y algunas
motos de la guardia, mientras en los alrededores del palacio presidencial
varios guardias nacionales daban vueltas. Los accesos a RCTV estaban todos
trancados por la policía, y después de las 12:00 de la medianoche varios
manifestantes que se aglomeraban allí fueron primero atacados con botellas
lanzadas por un grupo de oficialistas y luego dispersados por las fuerzas de
seguridad.
Del oeste al resto de la ciudad
A las diez en punto comenzó el cacerolazo, que en Candelaria, avenida Andrés
Bello y La Florida no tuvo tanta contundencia como en otras oportunidades. En
la avenida Francisco Miranda algunas personas decidieron bajar a expresar su
descontento en las calles, mientras otras venían de ser repelidas por la
Policía en las afueras de Conatel. "No estábamos haciendo nada cuando
de repente empezaron a disparar perdigonazos. En el Tamanaco estaban metiendo
presa a la gente. Esto es una barbarie", denunció Mary Briceño.
En la plaza El Indio, Chacao, se concentraban policías metropolitanos y
miembros de Polimiranda (que ayer patrullaron todo el municipio), mientras la
GN tenía trancados varios accesos hacia Las Mercedes.
El bulevar de El Cafetal tuvo mucho movimiento: a la altura de San Luis se
juntaron cientos de personas a protestar: "Esto no lo convocó nadie, de
repente empezó a bajar la gente y cuando nos dimos cuenta éramos muchísimos",
dijo Lirio Ferreira mientras mostraba un pequeño televisor sintonizado en
RCTV.
En Santa Mónica la protesta salió de las ventanas y llegó hasta la Simón
Planas. Más de 300 personas cerraron la vía y con olla en mano rechazaron el
cierre. La mayoría estuvo en la calle desde el primer cacerolazo. Otros
llegaron después del cierre, porque querían ser testigos del último minuto.
Un grupo de jóvenes organizados por la rabia taparon sus bocas con tirro y
colocaron la palabra RCTV. Con banderas, pitos y consignas, alzaron su voz de
protesta, pero su único interlocutor fue un contingente de la PM, que en
silencio escuchó discursos aislados de señoras de la tercera edad que
protestaban bandera en mano.
En Caricuao, El Valle y El Paraíso la manifestación desde las casas fue
puntual. A las 9 y 58 minutos se comenzaron a escuchar pitos y cacerolas en la
avenida Páez de El Paraíso, al igual que en la Intercomunal de El Valle,
donde no sólo fueron las ollas sino sirenas y alarmas. A las 12 se oyó un
segundo cacerolazo. Allí los manifestantes prefirieron quedarse en su casas y
gritar desde balcones. En otros como la UD4 de Caricuao se escuchó la
protesta por 40 minutos.
En La Vega hubo una tranquilidad inquietante. A lo lejos, barrio adentro, se
oyeron alarmas, cacerolazos y pitos. Nadie salió a las vías, no hubo luces
encendidas y pocos dieron la cara.
Escaramuzas en Altamira
Desde las 7:17 de la noche, aquellos que huyeron de los disturbios ocurridos
en Conatel llegaron hasta la plaza Francia de Altamira a manifestar su
desacuerdo por la medida tomada. Con banderas, pancartas y música, los
manifestantes cerraron dos canales de la avenida Luis Roche. Poco antes de las
ocho, el mismo grupo de unas cien personas bajó hasta la avenida Francisco de
Miranda y trancó los canales que conducen hacia el este y el oeste de la
ciudad.
Dos horas después las barricadas fueron encendidas y llegó un contingente de
la Policía Metropolitana y con bombas lacrimógenas dispersó al grupo que
protestaba pacíficamente.
Luego de la medianoche se aglomeraron unas 400 personas en la plaza y
trancaron la Luis Roche. La muchedumbre llegó a un acuerdo con la Policía,
que los dejó permanecer allí con tal de que no cerraran la Francisco de
Miranda.
En la calle Élite de Chacao unas 300 personas sonaron sus cacerolas.
Denunciaron que desde la sede del Minfra les lanzaban objetos. Cerca de la 1
de la madugada comenzaron a armar barricadas.
En la autopista Prados del Este, el motorizado Franklim Rojas, de 53 años,
murió arrollado a las 9:40 pm. Lo chocaron dos vehículos que iban en
contraflujo por el canal sur-norte.
Justo antes de las 10:00, los vecinos de El Cigarral en La Boyera salieron a
la calle con cacerolas y pancartas en mano. "Esto no es política sino
cuestión de vida, Chávez tiene que irse", decían los vecinos.
Y en las afueras de RCTV, las lágrimas de unas 2 mil personas que fueron a
ver en vivo el final de la transmisión del canal, se mezclaron con las
primeras imágenes de Teves, al grito de ¡Libertad, Libertad!, acallado por
detonaciones. Mientras los manifestantes en favor del canal corrían en todas
las direcciones, la Policía Metropolitana que custodiaba la protesta lucía
desconcertada. No hubo heridos.