Casi un centenar de venezolanos en Miami y Orlando
protestaron hoy con mordazas y banderas invertidas la no renovación de la
concesión al canal privado de televisión RCTV y denunciaron que la
libertad de expresión está "agonizando" en Venezuela.
La protesta en silencio se realizó frente a la sede de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), al cumplirse un mes del cierre de Radio
Caracas Televisión (RCTV) y cuando se conmemoró el Día Nacional del
Periodista en la nación andina con manifestaciones convocadas por la
prensa.
"Estamos aquí para recordar que se cerró el canal por el abuso de
poder del presidente Hugo
Chávez que está asumiendo medidas antidemocráticas, y en
solidaridad con los periodistas que son hostigados", dijo Patricia
Andrade, presidenta de la organización de derechos humanos Venezuela
Awareness Foundation (VAF).
El canal terminó sus transmisiones por una frecuencia del Estado el
pasado 27 de mayo y minutos después comenzó a operar TVes, una televisión
creada por el Gobierno.
La activista, quien organizó la protesta, alertó también que una
reforma de la Constitución emprendida por el gobierno "sepultaría"
a la libertad de expresión al ejercer un mayor control sobre la función
de los medios.
Al culminar la protesta se entregó un documento a directivos de la SIP en
el que exhortaron a esta organización a trabajar a favor de la libertad
de prensa y expresión.
Julio Muñoz, director ejecutivo de la SIP, recordó que han visitado en
muchas ocasiones al país suramericano para luchar por la libertad de
prensa e intentando "mantener con vida la luz de la democracia y de
los derechos humanos".
"De manera que nuestra lucha se mantendrá, al igual que se ha hecho
en otros países con dictadura, hasta que el pueblo retome la libertad de
expresión", aseveró.
Ricardo Trotti, director de libertad de expresión de la SIP, informó que
desde 1999 han denunciado el tema de la libertad de prensa y expresión
bajo el Gobierno de Chávez.
"Con la situación que están viviendo los periodistas, los
corresponsales extranjeros y el hecho de que el Estado esté promoviendo
medios oficiales no existe libertad de expresión", manifestó.
Trotti apostilló que ello sucede "más aún porque no hay el grado
de tolerancia que se requiere en un país con libertad de expresión y
especialmente por dos virtudes que debe tener una sociedad: pluralidad y
diversidad. En Venezuela se está tratando de eliminarlas".
Ambos directivos informaron de que se mantienen vigilantes ante una
posible "exportación" de la política de acallar a las voces
disonantes a países como Bolivia,
Ecuador
y Nicaragua.
Bernardo Álvarez Herrera, embajador de Venezuela
en Washington,
dijo a Efe que lo dicho por Andrade "es totalmente falso" y
observó que algunos venezolanos "tienen años diciendo que la
libertad de expresión está agonizando. Si fuera cierto esa libertad no
estaría expresándose de manera tan viva".
"Incluso algunos dicen que hay más libertad de expresión (en
Venezuela) que en cualquier otro país de América Latina. Ya van como
siete años en los que hay una supuesta agonía de un enfermo que no
existe porque hay medios privados de distintas características",
aseguró.
Para el diplomático lo fundamental en Caracas
es que se cumplan la Constitución y las leyes, además de entender que
"no se puede utilizar una concesión que da el Estado para tratar de
subvertir y desestabilizar a un gobierno".
Según Alvarez, los medios de comunicación venezolanos, "en
particular RCTV", dieron "lo que algunos hemos llamado un golpe
mediático" en abril de 2002 cuando Chávez fue sacado del poder por
48 horas.
La periodista Patricia Poleo, férrea opositora de Chávez, declaró que
con la protesta se estaba enviando el mensaje al gobernante de que
"aunque estemos fuera de Venezuela,
seguimos luchando por el país".
"Cada uno de nosotros en el exilio está esperando el regreso que
solo se producirá cuando se rescaten las instituciones y la
libertad", manifestó.