4 / El Mundo / Jueves / Caracas , 04 de Mayo de 2006
Desde las gradas
El testigo del llanto de un guerrero con miedo

Nitu Pérez Osuna

Lo de la sentencia que condena a casi trece años al capitán Otto
Gebauer por privación ilegítima al Presi ddente de la República en grado
de complicidad, ha pasado por debajoe la mesa.

Para quienes desconocen del asunto les comento que el capitán Gebauer
fue el encargado de velar por la vida y derechos humanos del teniente
coronel Hugo Chávez, durante los sucesos de abril de 2002. El 11 de
abril Gebauer estaba de guardia en la alcabala de Fuerte Tiuna que da
hacia Cumbres de Curumo. Al amanecer del 12 fue llamado por su
superior, el teniente coronel Medina Acosta, (hoy ascendido a coronel,
trabaja en Ceconasede en Miraflores, no le han hecho juicio) y le
ordena que se presente ante los generales Godoy Peña (pasó a retiro,
sin juicio) y Chacón Quintana (aún hoy activo, sin juicio) quienes le
mandan a presentarse al 35 regimiento de la Policía Militar a la orden
del coronel Rodríguez Salas (asilado) para que custodiara al detenido
"Hugo Rafael Chávez Frías, ex Presidente de la República Bolivariana
de Venezuela, como señala la Boleta de Ingreso al Centro de Reclusión
del 35RPM-LJSM". Es más, al capitán Gebauer se le instruyó para que no
permitiera que soldados y otros oficiales viesen al teniente coronel
Chávez, en su condición de detenido, en consideración a la investidura
de Presidente de la cual había, hasta entonces, gozado.

A la media noche del viernes 12 de abril los coroneles Vaamonde Rojas
y Díaz Semprún le informaron al capitán Gebauer del traslado de Chávez
hacia la base militar de Turiamo, junto a ellos viajaron unos seis
oficiales más (todos estos oficiales en su mayoría continúan hoy
activos y a ninguno se le ha abierto juicio). Esta comisión, junto al
detenido, fue recibida en la base de Turiamo por el capitán de corbeta
Marino Vaccarí Álvarez (hoy en día en su casa luego de solicitar la
baja, sin juicio) quien se encargaría entonces del renunciado
presidente Chávez. El detenido Chávez, agradeció las atenciones del
capitán Gebauer con un abrazo, regalándole, por su recto
comportamiento como un verdadero soldado, sus botas de militar, las
cuales dijo: "en Cuba no las utilizaré más". Ahora bien, el capitán
Gebauer ha sido condenado por el delito de privación de libertad en
grado de complicidad... ¿cómplice de quién? y la pregunta cabe porque
ningún superior ha sido señalado ni enjuiciado por rebelión o
privación ilegítima de libertad alguna, mientras que el capitán
Gebauer ya tiene un año y medio preso en Ramo Verde. Es decir, que
mientras la jurisdicción militar nada ha conseguido -y al parecer
tampoco ha buscado- en contra de quienes impartieron la orden de
acompañar y custodiar al depuesto presidente, sí han confinado a una
cárcel deshonrosa a quien obedeció la orden de garantizar la vida del
ciudadano presidente Hugo Chávez. ¿Incomprensible no? Sí, esta
historia es de esas cosas que sólo pasan en nuestro país y que sólo
suceden en un sistema judicial como el actual.

Gebauer tiene año y medio sin poder compartir con su hijita de 4 años,
a quien no encuentra cómo explicarle que a él le dieron una orden para
garantizar la vida a un preso que al regresar al poder le ha pagado
con la cárcel y el olvido. La esposa de Gebauer, claro está, está
inhabilitada para trabajar en cualquier organismo de la administración
pública. Y entonces uno se pregunta... ¿qué es lo que realmente no le
perdona Chávez a este muchacho?
Nada, queridos lectores, sepan ustedes que en Ramo Verde hay un joven
oficial, preparado y digno, que está preso sólo porque vio al
Presidente llorar y pedir por su vida a pesar de que nadie se atrevió
a quitársela gracias a Gebauer.

... es buena pa' la pava El fiscal general Rodríguez, se peleó con el
director del Cicpc, Marcos Chávez, porque éste último habría revelado
información sumaria del caso del padre Piñango. Es que Marcos Chávez
es bueno cuando se le va la lengua en unos casos y malo cuando revela
detalles de otros. Me explico: A los tres días de los ataques a la
plaza Altamira por parte de Joao de Goveia, la fiscal 5to. Teresly
Malavé, aperturó averiguación administrativa contra el comisario
Marcos Chávez por revelar información que estaba en reserva. Dicha
averiguación le fue entregada al mismísimo Julián Isaías Rodríguez,

quien la engavetó.