La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acusa al gobierno de
Venezuela de violar la libertad sindical, en un informe aprobado por
la Conferencia Internacional del Trabajo, su asamblea anual, que
finaliza este viernes sus deliberaciones en Ginebra.
El informe de la OIT manifiesta la "profunda preocupación de los
alegatos de actos de violencia contra dirigentes empleadores y
sindicalistas, la criminalización de acciones sindicales legítimas,
así como otras restricciones de las libertades públicas necesarias
para el ejercicio de los derechos sindicales".
La Comisión también apuntó "a deficiencias graves en el diálogo
social y al retraso desde hace años en la tramitación de reformas
legislativas solicitadas" por la OIT, relativas "a las elecciones
sindicales y diversas restricciones a los derechos de los
trabajadores y de empleadores de constituir las organizaciones que
estimen convenientes".
Al respecto, la OIT precisó que se refería tanto a la patronal
como a los trabajadores, para que pudieran "elegir libremente sus
dirigentes sin injerencia de las autoridades y al derecho de
organizar sus actividades".
En ese sentido, la OIT "deploró que los ataques a la sede de
Fedecámaras (organismo de la patronal) no hayan dado lugar todavía a
la condena de sus autores y la situación de impunidad", destacando
"el clima de intimidación que sufren los dirigentes empleadores, a
nivel personal, "incluida la expropiación de tierras y acciones
contra sus propiedades- y en sedes", dice el documento.
La OIT, organismo tripartito integrado por representantes de
empleadores, gobiernos y trabajadores, que nuclea a 182 Estados
miembros, le recordó a Venezuela que las libertades sindical y de
asociación "no pueden existir en ausencia del conjunto de garantías
de la libertades públicas, en particular la libertad de expresión,
de reunión y de movimiento".
Pese a que algunos argumentos de réplica esgrimidos por el
gobierno de Venezuela durante el debate
fueron incorporados al informe, como por ejemplo que ya hay
detenidos por los hechos de violencia denunciados, su delegación
diplomática en Ginebra criticó a Fedecámaras, en un documento
reservado al que accedió la AFP.
Dice ese documento que Fedecámaras hace un uso "inapropiado" de
los mecanismos de quejas de la OIT, y que con su comportamiento
pretendería "dejar sin efecto los procedimientos administrativos que
en Venezuela cursan contra algunos de sus afiliados por la presunta
comisión de delitos comunes, y así evitar las sanciones que la
justicia pudiera imponer".
Sin dar nombres, el documento reservado proclama que el actual
gobierno de Venezuela no va a "favorecer a dirigentes sindicales o
empresariales que hayan cometido delitos comunes", y advierte que va
a enjuiciar a "aquellos que incurran en actividades sindicales
ilícitas e ilegítimas".
Desmiente además que el gobierno venezolano se niegue a modificar
regulaciones sindicales, afirmando que "la Asamblea Nacional efectúa
un proceso de amplias consultas para reformar la Ley Orgánica del
Trabajo, incorporando las observaciones realizadas por los
interlocutores sociales y la OIT".
Añade que "la ley venezolana no establece obstaculos ni tramites
complejos" para disfrutar de la libertad sindical, y que el gobierno
"ha derogado disposiciones que violentaban los derechos de los
trabajadores mediante la tercerización, subcontratación y fraude a
la ley".