NI ODIO, NI MIEDO
Noe Pernía
Noticiero Digital
Muchas personas con sobrada razon quisieran acabar con todo vestigio de chavismo
en Venezuela, hasta con la morrocoya si es posible. Si uno ausculta el silencio
de la calle, lo primero con lo que se encuentra es con el odio tenebroso del
ciudadano comun, de aquel que soporta la creciente estructura de opresion que
siembra el chavismo exhibiendo todos los dias fusiles y charreteras.
Despues de las ultimas farsas electorales ejecutadas por la revolucion y su
cachorro predilecto, Jorge Rodriguez, los habitantes del pais ya deben comenzar
a sentir en carne propia lo que significa el totalitarismo, como experiencia
cotidiana y personal, sin tantos meandros teoricos.
La impotencia y la rabia, el odio y el miedo que usted amigo lector, experimenta
seguramente al igual que quien esto escribe, surgen como sentimientos al saberse
uno atrapado en un desconocido remolino en camara lenta. Percibimos que la
atmosfera politica del regimen nos conduce a una guerra que no nos hemos buscado,
y que por lo tanto no nos la merecemos.
Busque en su pecho y encontrara pocos motivos para concederle estima a los
voceros del poder que a usted a mi nos gobiernan. Luego, prestele atencion a esa
profunda necesidad de guardar silencio, por miedo, por temor a que el vecino nos
delate, por miedo a que alguien nos insulte o pretenda humillarnos de cualquier
forma por insignificante que sea.
Los chavistas no son muchos pero disfrutan la carta blanca de la impunidad. Ya
hemos visto como disparan y matan y el presidente los condecora. Por esta razon
cualquiera de nosotros tiene pleno derecho a refugiarse en sus propias
ansiedades.
El chavismo es una presencia de hartazgo y su efecto psicologico es indiscutible.
A eso no puede llamarsele de otra forma que totalitarismo, visto desde el lugar
de las victimas que sentimos inquietud, desasosiego y una mezcla de odio con
terror.
La mayoria oprimida es un dato estadistico que ya no puede medirse con marchas.
El miedo obliga al ciudadano comun a mantenerse en casa por muy descontento que
este. Ningun dirigente de la oposicion debe convocarlas, al menos que este
dispuesto a responsabilizarse por todos los muertos y heridos que provoquen los
escuadrones sicarios del regimen.
Insistimos. La lucha es en silencio y bajo el amparo del anonimato. La palabra
clandestinidad dejo de ser una figura habida solo en peliculas y telenovelas, o
relatos de la Segunda Guerra Mundial. Es una necesidad presente.
En Venezuela debemos despejar dudas y descubrir mecanismos ineditos de protesta
que no signifiquen un riesgo para nuestras vidas. Se trata de enfilar todas
nuestras fuerzas hacia un objetivo comun: el rescate de valores comunes.
Insistimos. Los aspirantes politicos a lideres de oposicion, los que aun creen
en elecciones, los que se niegan a mirar la realidad que nos consume y nos
comprime en una celda colectiva, tienen un deber con su propia conciencia y su
etica ciudadana. Ya no valen las ambiciones de fama y calculos de poder hacia el
futuro. Aqui el unico rey se llama Hugo Chavez Frias, y aqui los unicos subditos
somos nosotros, el pueblo de Venezuela a quien ya ni respeta en lo mas minimo.
Si hay liderazgos, que sean invisibles. Si hay organizacion, que este oculta y
sepa defenderse de la inteligencia del gobierno. La meta es la gente que sufre y
no la propia codicia. El que tenga ojos que vea.
Yo estimo que la consigna debe surgir a partir de una frase sencilla: que no
sepan donde rien las sombras. Alrededor de ello debemos sentarnos a discutir de
forma tal que podamos protestar y punzar las partes debiles de la dictadura
chavista, con un minimo de riesgo y sin odios. Que odien ellos, que para eso
tienen las armas. Quiza a nosotros nos corresponde mas el papel de una
gigantesco Ghandi, en espiritu, pero sin los porrazos de los ingleses. De eso se
trata.
No tengamos miedo. La verdadera guerra asimetrica no es la que que anhela Chavez
contra Estados Unidos, es la nuestra contra Chavez y sus sicarios.
Que no sepan donde rien las sombras.