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Hace
unos días se supo que la justicia francesa había archivado la denuncia
presentada por el terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, "Carlos
El Chacal", contra Nelson Castellano Hernández, a quien acusaba
de difamación y calumnias. El zuliano Nelson Castellano fue cónsul en
París hasta finales de 1999, cuando completó 16 años en el servicio
exterior de Venezuela
(en diferentes destinos).
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Ilich Ramírez cumple una pena de cadena
perpetua en Francia por tres atentados perpetrados en ese país en 1982 y
1983, que causaron once muertos y 190 heridos. Fue capturado en Sudán en
1994 en una operación realizada por los
servicios secretos.
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¿Qué dijo usted de Ilich Ramírez Sánchez, que él consideró difamatorio?
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-Ellos hacen referencia a un artículo
aparecido en el diario francés Le Monde, que reseñaba mi demanda por
secuestro, amenazas de muerte y complicidad; también aluden a las
reseñas periodísticas de las agencias de prensa Associated Press y
France Presse, que se habían hecho eco de la noticia. Es oportuno
señalar que el propio Carlos, en su audición, como parte del juicio ,reconoce
de cierta manera mi acusación de secuestro, cuando afirma: “yo lo invité
[se refiere a mí] a un restaurant en la Bekaa libanesa cerca de la
ciudad de Zahle. Le había fijado una cita y mis camaradas vinieron a
buscarlo para llevarlo”. Con ese eufemismo, llevarlo, Carlos explica el
hecho de que ocho hombres armados entraran en la residencia oficial de
la Embajada de Venezuela, me obligaran a seguirlos en un vehículo (un
mercedes con placas de Siria), seguido por otro mercedes con más hombres
armados, me sacaran del Líbano y me trasladaran cerca de Damasco, donde
tenía su cuartel general. Dos días después, tras haber recibido muchas “advertencias”
me regresaron a Beirut.
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Las otras acusaciones de amenazas son más
difíciles de probar, ya que por lo general éstas no se profieren en
público. Sin embargo, tanto el Procurador de la República francesa como
el juez de la causa determinaron que los documentos que presenté en mi
defensa permitían descartar cualquier mala fe en mis acusaciones y
probaban la seriedad de mis preocupaciones, por lo que declararon sin
lugar las pretensiones de los demandantes.
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-Usted ha dicho que ha fue amenazado por
el gobierno venezolano. ¿Quiénes lo amenazaron?
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-Mi denuncia en lo que respecta a los
venezolanos era sobre el elemento complicidad, ya que si los
representantes del gobierno, se solidarizaban con Ilich en mi contra se
convertían en cómplices de sus actuaciones. En la época,
José Vicente Rangel y
Luis Miquilena ejercían funciones de ministros y asumieron su
defensa emitiendo declaraciones en mi contra; sobre todo Rangel, quien
mintió reiteradamente en declaraciones públicas para favorecer al Chacal.
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Otros
funcionarios de menor jerarquía, como el vicecanciller de la época,
general Arévalo Méndez, y
Tarek William Saab trataron de desprestigiarme. Por suerte, todo
el mundo conoce las relaciones de Saab con grupos extremistas.
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A esto se unió una campaña de prensa en
mi contra, con escritos firmados por seudónimos y declaraciones de los
familiares de Carlos, esos mismos documentos sirvieron para probar el
estado de inseguridad en que me encontraba. Además, pude presentar un
documento firmado por el ex embajador de Venezuela en Francia, Hiram
Gaviria, donde señalaba que Carlos amenazaba de muerte a funcionarios de
la Embajada. Siendo yo el único enemigo público de Carlos, es fácil
deducir contra quién estaban dirigidas las amenazas. Es oportuno hacer
notar que si bien ese embajador hoy en día se encuentra en oposición al
gobierno, en la época guardó un silencio complaciente.
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-Usted dijo, en 2001, que la red del
Ilich Ramírez Sánchez “existe todavía”, y que tenía “conexiones con
instancias del gobierno”. ¿Lo sigue pensando en 2009?
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-Sí,
lo sigo pensando, entre otras cosas porque a menudo se plantea en
Venezuela una forma de repatriar a Ilich. Además, porque algunos socios
o comanditarios de sus acciones figuran y han figurado en el pasado
(Saddam Hussein, por ejemplo) entre los amigos del gobierno y vemos como
visitan Venezuela. Múltiples denuncias han sido lanzadas por otros
gobiernos sobre las redes de grupos extremistas latinoamericanos y del
Medio Oriente, que tiene vida y representación en
el territorio nacional
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Ejemplos más concretos los observamos en
la representación diplomática de Venezuela en París, donde hace poco se
nombró como funcionaria a una familiar de Alfredo Maneiro, el hombre que
en los archivos de la STASSI (policía secreta de la extinguida Alemania
del Este) figura como el enlace de Carlos para las relaciones en América
del Sur y que especialmente gerenciaba los asuntos del grupo Cuba. Eso
me hizo recordar la insistencia de Carlos, en la época en que yo era el
cónsul, de que le nombraran un funcionario para que se ocupara de sus
asuntos.
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- Usted dijo, en 2001, que “el apoyo que
el presidente Chávez o el ministro de la Defensa,
José Vicente Rangel, le han manifestado a Ilich Ramírez Sánchez,
no responde a hechos aislados, sino a un proyecto supranacional". ¿Lo
sigue pensando?
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-Si
no formara parte de un proyecto premeditado, cómo se podría explicar que
un gobierno recién electo, como era el caso en Venezuela en el año 1999,
la primera declaración de su ministro del Interior, a escasos 30 días de
haber tomado posesión, fue que no abandonarían a Ilich y que a escasos
60 días el propio Presidente le escribiera una carta solidaria al
convicto. Por lo demás, el proyecto venezolano de construir un “polo
antimperialista” es harto conocido los medios de comunicación nacionales
e internacionales, que han reseñado en muchas ocasiones los contactos
venezolanos con los miembros del eje del mal. Todavía no han salido a la
luz pública muchas revelaciones que tienen diferentes cuerpos de
seguridad en el mundo.
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-¿Usted ha seguido investigando o
recibiendo investigación acerca de las actividades del chacal o de otras
redes terroristas en las que participa el gobierno de Venezuela?
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-Sí. De hecho, he finalizado un
manuscrito sobre este asunto, que pienso publicar pronto. Para
garantizar mi seguridad he distribuido varias copias entre manos amigas.
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-¿Tiene
usted indicios para pensar que el Carlos Ilich Ramírez sigue recibiendo
fondos del gobierno de Venezuela?
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-Sobre la situación actual no tengo
pruebas, fui expulsado del servicio exterior a finales del año 1999 y no
tengo acceso a ese expediente. De paso, aprovecho la ocasión para
manifestar mi tristeza por la destrucción de la carrera diplomática en
Venezuela, para sustituirla por un organismo de representación del
partido de Gobierno, hoy en día no podemos hablar de diplomáticos sino
de agentes del gobierno de turno.
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Con respecto a tu pregunta, podría
agregar que el gobierno nunca ha dejado de solidarizarse con ese
personaje. En mi época, el Chacal no dejaba de exigir que le financiaran
sus abogados, hoy en día no lo hace más, debe ser porque ya lo están
complaciendo.
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- ¿Ha conversado usted con Luis Miquilena
después de 1999?
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-No lo he hecho. No me interesa conversar
con alguien que afirmó tener un profundo respeto por la trayectoria del
Chacal
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-¿Tuvo usted alguna experiencia con
Gaddafi?
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-Ninguna. Jamás estuve en Libia. En el
juicio, Carlos miente al afirmar que cumplí funciones en ese país y que
sospechaba que fui a Trípoli como espía. Pero estoy acostumbrado a las
invenciones de Carlos, jamás fui designado funcionario en ese país ni lo
visité nunca. Carlos está falto de elementos para llamar la atención,
ese es el principal problema que tiene desde que está en prisión y no
puede satisfacer su desmesurado ego.
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Una entrevista de Milagros Socorro
- Periodista venezolana
- Columnista de El
Nacional