Venezolanos honran en la Ermita de la Caridad a víctimas del 11 de abril del 2002
Misa de los venezolanos en la Ermita de la Caridad
Venezolanos honran a víctimas del 11 de abril del 2002.
El Nuevo Herald
Un numeroso grupo de venezolanos residentes del sur de la Florida, junto con invitados que llegaron de Venezuela, se congregaron el miércoles en la Ermita de la Caridad del Cobre en una simbólica ceremonia para recordar a las personas asesinadas durante los hechos de violencia del 11 de abril del 2002.
Líderes y activistas exigieron justicia e hicieron un llamado de advertencia sobre nuevos ataques contra las libertades civiles de parte del gobierno del presidente Hugo Chávez.
Más de una decena de civiles perdieron la vida durante las manifestaciones que tuvieron lugar hace siete años en Venezuela y que terminaron con un alzamiento del alto mando militar y la salida temporal del poder del presidente Chávez.
Estas muertes han constituido la base de una demanda internacional contra el gobierno venezolano en la Corte Internacional de La Haya, que fue admitida el año pasado, introducida por Mohamed Merhi, cuyo hijo murió durante los sucesos.
La liturgia estuvo a cargo de monseñor Agustín Román, rector de la Ermita de la Caridad, que comparó la situación venezolana con el drama del exilio cubano.
''La experiencia de Venezuela y el proceso vivido por los demás países, me parece el mismo proceso que ha seguido el comunismo en todas partes, con la diferencia que cambia de nombre'', dijo monseñor Román.
''En Cuba comenzó llamándose humanismo, después más tarde comunismo, últimamente socialismo, y ahora recorre la América del Sur con el nombre de socialismo del siglo XXI'', dijo el prelado cubano.
Activistas venezolanos criticaron además las condiciones en que están los presos políticos en Venezuela.
Para los detenidos políticos la situación ''es cada vez más difícil porque no existe intención de Chávez de dejarlos libres'', dijo Patricia Andrade, presidenta de la oragnización Venezuela Awareness , con sede en Miami, que ha denunciado el creciente número de presos políticos ante organismos internacionales, entre ellos el de Raúl Díaz, el primer caso de preso político admitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
''Venezuela es en la actualidad un país patas arriba'', dijo María Luisa Vicentini, activista pro derechos humanos y asilada política en Miami. ''Los justos están en la cárcel y los criminales están en el gobierno'', acotó.
Durante la eucaristía fue leída la carta de Gabriela Rodríguez, una joven de 18 años cuyo padre, el sargento de la policía metropolitana de Caracas Julio Rodríguez, recibió recientemente una sentencia de 30 años, luego de estar seis años esperando sentencia, al igual que otro grupo de ex comisarios policiales.
''Después de vivir el calvario de no tener a mi papá durante seis años, tuvimos la esperanza de que iba a llegar a casa, confiando en que podía existir un poco de raciocinio en el poder judicial de este país. Me siento frustrada, confundida y muy dolida'', expresó la joven.
La celebración religiosa, que incluyó cantos venezolanos y ofrendas típicas, culminó con un pequeño acto conmemorativo a las orillas de la Bahía de Biscayne, donde decenas de venezolanos lanzaron flores al agua por el alma de cada uno de los fallecidos durante la jornada violenta de hace siete años.