El Nacional - Viernes 14 de Noviembre de 2003 B/27
 

Sucesos

Mérida Ortiz acusó al general Felipe Rodríguez de ordenar atentados contra embajadas

 
  ADELA LEAL

 
Foto JOSÉ RODRÍGUEZ
“El Catire” también implicó a los coroneles Yuseppe Pilieri y Semprún
Silvio Daniel Mérida Ortiz, imputado por el caso de los atentados con bombas en la Oficina de Comercio Internacional de la Embajada de España y el Consulado de Colombia, acusó en su declaración ante el Tribuna 11º de Control —el pasado miércoles 12— al general de división de la Guardia Nacional Felipe Rodríguez de ordenar la detonación de las bombas en esas legaciones el pasado 25 de febrero de 2003.

Asimismo, implicó a los coroneles Yuseppe Pilieri (Ejército) y Semprún (Guardia Nacional), a quienes señala de asistir al general Rodríguez, y mencionó a los tenientes de apellidos Colina y Varela como las personas que colocaron y activaron los artefactos explosivos en las sedes diplomáticas.

Mérida Ortiz, conocido como el Catire”, fue miembro del cuerpo de seguridad de la plaza Francia de Altamira y se encargaba —según su confesión— del sonido. Dijo que, tras “meditarlo mucho” y conversarlo con su mamá —” quien no tenía conocimiento de que yo había participado en el caso” —, decidió pedir la audiencia, “ya que yo conozco del caso de la colocación de las bombas en las embajadas”.

A continuación se resumen extractos de la declaración:
“El día 20 (de febrero) en la plaza vi al coronel Semprún con una caja marrón con tirros y a los lados decía frágil, Germany.

Se dirigió al coronel Pilieri y le dijo, aquí está el paquete”.

“Como a un cuarto para las 6:00 (pm) del día 21 vi al general Felipe Rodríguez hablando por teléfono con el señor Rafael —no tengo el apellido—, que se encargaba de hacer los afiches de los generales, los trípticos de desobediencia y de la zona liberada.

El general le preguntó a Rafael que cuándo le iba a traer los panfletos”.

“El día 22 no vi al general, pero sí a los tenientes Colina y Varela hablando con tres personas de seguridad de la plaza: ‘el Pájaro’, ‘Fénix’ y ‘Bronco’, son seudónimos. Se cumplía un mes de estadía en la plaza y me llamó la atención que no vi al general Felipe Rodríguez”.

“El día 23, el general llamó por teléfono a un señor de nombre o apellido Micewiski —pidió que se lo deletreara—, el general fue al Four Seassons y regresaron (ambos) a la plaza con el coronel Pilieri. Micewiski al general que cómo iba a ser la operación y le respondió lo siguiente: no se preocupe porque Varela viajaba para España y Colina para Colombia”.

“El día 24, el general, en el toldo VIP, hablaba con el teniente Colina y llegó el señor Rafael...

encima de la silla se quedaron seis bolsos, tipo escolar, marrones.

‘El Cuervo’ (Felipe Rodríguez) pidió que se los devolvieran”.

“Recibí el mensaje de texto del general Felipe Rodríguez, que decía: ‘Todo personal de seguridad disponible acercarse a la plaza’ ; cuando esto pasaba era porque algo iba a pasar en la plaza Nos pedían que debíamos vestirnos de negro. El general daba órdenes por radio, se logró reunir unos 70 hombres, y dijo que tenía información de que iban atacar a la plaza. El general siempre estaba acompañado de su ayudante Michel”.

“Como a las 9:00 de la noche, los tenientes Colina y Varela se presentaron al general, salieron en cuatro motos tipo Harley Davinson de diferentes colores.

Dos con un solo motorizado y dos con parrilleros. Estos llevaban una chaqueta que estaba abultada por algo que llevaban abajo. Ese día se oyeron varias detonaciones tipo bin laden en los alrededores de la plaza. Mandaron a colocar un CD a todo volumen que decía que estaban atacando la plaza. Esto duró hasta las 11:00 de la noche aproximadamente”.

Pasaron las horas y “todo se calmó y de repente se escuchó un estruendo y un destello de luz en el cielo. ‘El Cuervo’ mandó a ‘Armadillo’ a investigar la explosión en la Embajada de España.

Todos se preguntaban cómo era que sabía dónde era la explosión.

‘El Cuervo’ mandó a decir que fuera con ‘Armadillo’ para reportar los daños. Me preguntó que si había panfletos”.

“Nos fuimos del lugar; de repente, nos llamó el general por radio; nos preguntó dónde andábamos.

Me indicó ‘el Cuervo’ que había estallado una bomba en la Embajada de Colombia. Te vas para la Embajada de Colombia.

Llegamos aproximadamente pasada la medianoche”. Era la madrugada del 25 de febrero.