Sucesos
Mérida Ortiz acusó al general Felipe Rodríguez de ordenar
atentados contra embajadas
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Foto
JOSÉ RODRÍGUEZ
“El Catire” también
implicó a los coroneles
Yuseppe Pilieri y Semprún
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Silvio Daniel Mérida Ortiz,
imputado por el caso de los atentados con bombas en la
Oficina de Comercio Internacional de la Embajada de España
y el Consulado de Colombia, acusó en su declaración
ante el Tribuna 11º de Control —el pasado miércoles
12— al general de división de la Guardia Nacional
Felipe Rodríguez de ordenar la detonación de las
bombas en esas legaciones el pasado 25 de febrero de
2003.
Asimismo, implicó a los coroneles Yuseppe Pilieri (Ejército)
y Semprún (Guardia Nacional), a quienes señala de
asistir al general Rodríguez, y mencionó a los
tenientes de apellidos Colina y Varela como las personas
que colocaron y activaron los artefactos explosivos en
las sedes diplomáticas.
Mérida Ortiz, conocido como el Catire”, fue miembro
del cuerpo de seguridad de la plaza Francia de Altamira
y se encargaba —según su confesión— del sonido.
Dijo que, tras “meditarlo mucho” y conversarlo con
su mamá —” quien no tenía conocimiento de que yo
había participado en el caso” —, decidió pedir la
audiencia, “ya que yo conozco del caso de la colocación
de las bombas en las embajadas”.
A continuación se resumen extractos de la declaración:
“El día 20 (de febrero) en la plaza vi al coronel
Semprún con una caja marrón con tirros y a los lados
decía frágil, Germany.
Se dirigió al coronel Pilieri y le dijo, aquí está el
paquete”.
“Como a un cuarto para las 6:00 (pm) del día 21 vi al
general Felipe Rodríguez hablando por teléfono con el
señor Rafael —no tengo el apellido—, que se
encargaba de hacer los afiches de los generales, los trípticos
de desobediencia y de la zona liberada.
El general le preguntó a Rafael que cuándo le iba a
traer los panfletos”.
“El día 22 no vi al general, pero sí a los tenientes
Colina y Varela hablando con tres personas de seguridad
de la plaza: ‘el Pájaro’, ‘Fénix’ y
‘Bronco’, son seudónimos. Se cumplía un mes de
estadía en la plaza y me llamó la atención que no vi
al general Felipe Rodríguez”.
“El día 23, el general llamó por teléfono a un señor
de nombre o apellido Micewiski —pidió que se lo
deletreara—, el general fue al Four Seassons y
regresaron (ambos) a la plaza con el coronel Pilieri.
Micewiski al general que cómo iba a ser la operación y
le respondió lo siguiente: no se preocupe porque Varela
viajaba para España y Colina para Colombia”.
“El día 24, el general, en el toldo VIP, hablaba con
el teniente Colina y llegó el señor Rafael...
encima de la silla se quedaron seis bolsos, tipo
escolar, marrones.
‘El Cuervo’ (Felipe Rodríguez) pidió que se los
devolvieran”.
“Recibí el mensaje de texto del general Felipe Rodríguez,
que decía: ‘Todo personal de seguridad disponible
acercarse a la plaza’ ; cuando esto pasaba era porque
algo iba a pasar en la plaza Nos pedían que debíamos
vestirnos de negro. El general daba órdenes por radio,
se logró reunir unos 70 hombres, y dijo que tenía
información de que iban atacar a la plaza. El general
siempre estaba acompañado de su ayudante Michel”.
“Como a las 9:00 de la noche, los tenientes Colina y
Varela se presentaron al general, salieron en cuatro
motos tipo Harley Davinson de diferentes colores.
Dos con un solo motorizado y dos con parrilleros. Estos
llevaban una chaqueta que estaba abultada por algo que
llevaban abajo. Ese día se oyeron varias detonaciones
tipo bin laden en los alrededores de la plaza. Mandaron
a colocar un CD a todo volumen que decía que estaban
atacando la plaza. Esto duró hasta las 11:00 de la
noche aproximadamente”.
Pasaron las horas y “todo se calmó y de repente se
escuchó un estruendo y un destello de luz en el cielo.
‘El Cuervo’ mandó a ‘Armadillo’ a investigar la
explosión en la Embajada de España.
Todos se preguntaban cómo era que sabía dónde era la
explosión.
‘El Cuervo’ mandó a decir que fuera con
‘Armadillo’ para reportar los daños. Me preguntó
que si había panfletos”.
“Nos fuimos del lugar; de repente, nos llamó el
general por radio; nos preguntó dónde andábamos.
Me indicó ‘el Cuervo’ que había estallado una
bomba en la Embajada de Colombia. Te vas para la
Embajada de Colombia.
Llegamos aproximadamente pasada la medianoche”. Era la
madrugada del 25 de febrero.
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