Tres años y 23 días después, José Sánchez fue recibido por familiares, amigos y seguidores en su vivienda en Tierra Negra. Regresó abrazando la bandera zuliana
"¡Mi casa!". Estas fueron las primeras palabras de José Sánchez "Mazuco" cuando entró al hogar que dejó hace tres años y 23 días. A la 1.45 de la tarde, después de tener que esperar durante toda la mañana una nueva boleta porque tenía la dirección errada, el ex secretario de Seguridad Ciudadana salió de Ramo Verde, la cárcel militar en la que estuvo detenido.

A las 5.15 de la tarde llegó a la Base Aérea Rafael Urdaneta. Una caravana escoltada por funcionarios de la Guardia Nacional lo trasladó hasta su casa. Vestido con una franela negra y un jean azul, el "comisario "Mazuco" se bajó de la camioneta militar y lo primero que mostró fue la bandera del estado Zulia. "Gracias, Zulia. Gracias a todos". Entre abrazos y aplausos entró escoltado a su casa.

No estaba su esposa, María, ni su pequeño Gabriel, de casi cuatro años. Se quedaron en Caracas porque no consiguieron vuelo. En Maracaibo lo recibió su hijo mayor, de 28 años, Levi Darío Sánchez. "Mi papá es un hombre honesto". Del regreso de su padre a la casa apuntó: "Quiero recordar una frase de mi papá y que lo identifica: &39;Yo muero con las botas puestas&39;".

A las 6.00 de la tarde se sentó junto a su yunta política, Nora Bracho, y su abogado, Jesús Inciarte. Bromeó: "Es la segunda vez que viajo en primera clase. Me vine en un avión Skytrup de la Guardia Nacional". Encendieron las cámaras y los micrófonos y comenzó la rueda de prensa.

"Les aseguro que no los defraudaré. Lucharé por el Zulia". Agradeció a Dios, a La Chinita, a su esposa, a su madre y a los casi cien mil votos de los marabinos de las parroquias del Circuito 5. "Lo logramos. Salimos victoriosos". Este fue su primer discurso como diputado de la Asamblea Nacional. De sus prioridades habló de modificar la Ley de Régimen Penitenciario.

Comentó que en Ramo Verde dejó a sus amigos de la Policía Metropolitana, "injustamente enjuiciados". Nombrándolos uno a uno les prometió que no los dejará solos y que luchará por una ley que los ampare y les devuelva la libertad. "La justicia tiene que volver a Venezuela", dijo con firmeza y calificó de "pésimo" al sistema judicial venezolano.

Entre bromas dijo que no ha perdido sus músculos. Se subió la manga de la franela, mostró el bíceps izquierdo y dijo: "Aquí hay &39;Mazuco&39;". De su madre Teresita Montiel dijo que lo había regañado porque le jugó una broma antes de comenzar la rueda de presa. "Me dijo que esté siempre con mi frente en alto. Estoy feliz. Hoy por primera vez dormiré con mi bebé".

Agradeció las demostraciones de afecto. Hubo lágrimas de los familiares y amigos. A los periodistas los saludó por su nombre. Asegura que no le guarda rencor a las personas que colaboraron para que se mantuviera detenido. "Salí del Zulia siendo inocente y regreso siendo inocente".

La meta: la libertad plena

El abogado defensor del diputado José Sánchez "Mazuco" explicó que el miércoles insistirá ante la Sala de Casación Penal por la libertad plena. Esa es la meta. El caso fue remitido a esa instancia y no se ha recibido respuesta. La explicación de Inciarte precisa que no hay lapsos de espera, pero que esa es la prioridad, que se le respeten sus derechos constitucionales.

La espera

María de los Santos Galbán. 5.15 de la tarde. Dos motorizados, dos camionetas blancas marca Pick up custodiadas por un jeep color verde con vidrios oscuros se ven en el área de la Base Aérea Rafael Urdaneta. Uno de los escoltas que acompañó a los medios gritó: "Ahí viene "Mazuco". El comisario José Sánchez por fin pisó tierra zuliana luego de estar tres años en la cárcel de Ramo Verde en Caracas y a gran velocidad se dirigía a su casa, donde lo esperaron familiares
María de los Santos Galbán. Al finalizar las declaraciones a los medios, José Sánchez "Mazuco" se dispuso a firmar un acta a la Guardia Nacional a las afueras de su casa. En ella, certificó que durante su traslado no fue agredido, maltratado y que se le respetaron todos sus derechos como lo exige la ley. "Muchas gracias a todos. Me siento contento de mirar las caras de mis vecinos nuevamente". Fuegos artificiales y aplausos acompañaron el refrendo.