Así es la nueva cárcel de “Mazuco”: Cuando tu casa es la prisión
Un mil ciento dieciocho días (1.118) pasó el abogado José Sánchez “Mazuco” confinado en una celda de tres por tres metros, sólo le tomaba unos cuatro pasos ir de un lado a otro en su reducida habitación; pero desde el pasado viernes el comisario estrenó nueva prisión, que aunque con comodidades infinitamente superiores a las que podría ofrecer Ramo Verde, al final, sigue siendo una prisión, una en la que podría estar al menos hasta el 5 de enero del próximo año. Al llegar a la Villa Aitana en el sector Milagro Norte de la ciudad de Maracaibo, el protocolo es básicamente el mismo que en cualquier otra villa cerrada, con la única, pero marcada diferencia, que acompañando al vigilante privado con su típico uniforme azul, como imitando el de alguna fuerza policial, hay un soldado con su vestimenta de campaña verde oliva, dispuesto como centinela a la entrada de la residencia. En la entrada, el vigilante pregunta hacía dónde nos dirigimos, decimos bromeando: “venimos a liberar a Mazuco”, el vigilante se ríe, aparentemente al guardia no le gusta el chiste, pero igual nos deja pasar después de aclarar que somos prensa. Llaman a la casa nº 10, solicitan la autorización, toman los datos del vehículo y adelante; un procedimiento rutinario y mundano. Es una villa bastante pequeña, por lo que al llegar a la esquina y virar a la derecha, la casa del comisario resalta entre las demás; en realidad todas las viviendas son similares, se trata de townhouses pintados de un amarillo pálido, y con un pequeño jardín en la entrada de los hogares. No es necesario ser demasiado observador para identificar la “celda” del diputado electo. Varias vallas con su nombre adornan el frente; seguramente quedaron de la calurosa bienvenida. Un pendón en la entrada de la casa aún tiene la marca de un gran beso justo en la frente del comisario. Otros dos Guardias Nacionales permanecen apostados cerca de la casa mirando cuidadosamente quién entra, pero sobre todo quién sale. Seguramente ahora los vecinos se sienten mucho más seguros. Varios hombres preparan una carretilla con una máquina de soldar y una nutrida caja de herramientas, parece que ‘Mazuco’ está remodelando. Finalmente, al entrar a la casa somos recibidos con un gran abrazo por el mismo diputado. “Pasen, están en su casa”, dice amablemente vistiendo una fresca chemisse azul y pantalón de jean; nada demasiado formal. En la sala un gran número de amigos; unas 50 visitas diarias forman parte de la nueva rutina del ex funcionario de la Secretaria de Seguridad y Orden Público del Estado.
Ex Comisario José Sánchez 'Mazuco' sentado frente a su casa mientras efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana custodian
“Mazuco” confirma la teoría de la remodelación. “Yo soy demasiado meticuloso, y después de pasar tres años y 23 días en Ramo Verde y con mi esposa viajando todo el tiempo a Caracas, la casa estaba algo descuidada, así que llegué cambiando todo” narra el ex DISIP. Mientras el diputado electo por el circuito nº 5 del Zulia narra su historia, al fondo se ven destellos de soldadura, varios obreros refuerzan la barrera de seguridad de la escalera que conduce al segundo piso. Salimos al frente de la casa para estar más tranquilos, “Mazuco” saluda a una linda niña de cabellos rubios que pasa manejando un triciclo. Los guardias echan un vistazo; el comisario se voltea y confiesa: “En realidad me ha costado bastante poder dormir y no he recuperado el apetito, pero me obligo a comer al menos dos veces al día”. Para el pequeño hijo de Sánchez, estos seis días que su padre ha pasado en el hogar es algo bastante nuevo; no estaba acostumbrado. “Todos los días Gabriel me pregunta ‘¿Papi tú no te vas?’, y después vuelve a preguntarme ‘¿Papi pero tú no te vas verdad?’, al principio también me preguntaba ‘¿Papi, y tu casa?’, porque él pensaba que Ramo Verde era mi casa”. El día de “Mazuco” en su nueva celda pasa entre darle el tetero al bebé, atender la gran cantidad de visitas que recibe, y reacomodar la casa; por ahora ha tenido que suspender su rutina de ejercicios por una neuritis intercostal que no le permite alzar peso o hacer flexiones, no obstante, a simple vista el ex oficial se ve tan “papeao” como siempre. “Desde que llegué no he podido desempacar todas mis cosas de Ramo Verde, lo puse todo sobre la caminadora y por eso tampoco la he podido usar, no he sacado las pesas ni nada de eso; pero ya arreglé el jacuzzi en el patio, me encanta tomar sol. Allá en Ramo Verde me decían loco porque en la tarde salía al patio y me ponía a escuchar música mientras tomaba baños de sol, yo me mentalizaba que estaba en los callos (…) también lavé la camioneta, y tengo ampollas en las manos de todo lo que he barrido”, contó mostrando las pruebas irrefutables de que efectivamente pasó demasiado tiempo barriendo. Otro de los lugares en los que a “Mazuco” le gusta estar es en su cuarto tipo estudio, aunque no es propiamente suyo, pues hace tiempo que Gabriel “expropió” la mitad del mismo. De un lado de la habitación es un orden total, cada libro y cada papel en su sitio; y del otro lado un sinfín de juguetes. En el cuarto del bebé pasa tiempo dándole el tetero y jugando con él, haciendo lo que por años anheló y por cosas del destino no pudo hacer. Y lo que no podía faltar es el santuario de cualquier matrimonio, la habitación donde comparte con la mujer a quien ama. “Mazuco” disfruta de todos los beneficios que ahora tiene, algo tan banal como hablar por teléfono celular era imposible en Ramo Verde; pero está consciente de una verdad ineludible: “La casa por cárcel, sigue siendo cárcel”, y espera que pronto le den su libertad plena para ir a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá y agradecer a la Virgen por haberle dado la fortaleza para sobrellevar tal desafío, pero por ahora va a disfrutar al máximo de estos 180 metros cuadrados de libertad.
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Abraham Corona
Fotos: Xiomara Solano
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