Amado hijo, te escribo esta carta hoy 15 de Septiembre del 2011, porque hace
cuatros años un día como hoy, sólo por maldad política, se cometió una gran
infamia contra tu papá, que por tu inocencia aún no has podido comprender pero
que te ha hecho un gran daño emocional al restar temporalmente la presencia,
amor y calor paternal. Cuando tu bella mami y yo pensamos en traerte al
mundo, tuvimos que hacer un riguroso tratamiento de fertilidad, que después de
dos largos años dio sus frutos al tenerte con nosotros, cuando llegaste la casa
se llenó de tu fragancia, tu mamá ofreció colocar tu nombre en honor al Angel
Gabriel quien fue quien le anunció a la virgen María que había hallado gracia
delante de Dios para concebir en su vientre y dar a luz un hijo que llevaría por
nombre JESUS.
Como olvidar que tan sólo tenías 8 meses de nacido cuando me arrebataron de tu
lado, que tus primeros balbuceos y gatas los diste en esta fría prisión, que
cuando dormías te despertaban con sobresalto por el fuerte y seco ruido de los
candados, los cuales detestas. Ya estás próximo a cumplir 5 años y mientras
otros niños han crecido en su casa acompañado de sus padres y en el sano
esparcimiento de la vida infantil, tú lo has hecho tras las rejas de la
injusticia, sufriendo al estar separado de mí y jugando carritos en los pasillos
de este penal.
No se justifica bajo ningún concepto ético, que por una malévola acción no pueda
estar a tu lado y que no haya podido compartir hasta ahora ninguno de tus
cumpleaños, ni la primera Navidad. El año pasado, cuando ya percibía que esto
iba a ser una realidad, arteros medios que usaron mis adversarios para socavarme,
lo impidieron. De nuevo se produjo un ensañamiento político en mi contra y en un
juicio expreso, fraguado de falsas acusaciones, testigos ficticios con
comprobados antecedentes delictivos y sin rostros (encapuchados), lograron
condenarme tras una desvergonzada parcialidad de la Juez y los Fiscales para
mantenerme tras las rejas, sin importarles no sólo mi inocencia y el daño que
familiarmente nos estaban haciendo sino también irrespetando la voluntad popular
que me eligió Diputado a la Asamblea Nacional y por ende mi inmunidad
parlamentaria consagrada en la Constitución Nacional, porque no existe ninguna
posibilidad de un juicio justo para un perseguido o preso político. Mientras
cumplía con mis labores de manera espartana en defensa de la seguridad de los
zulianos y de la democracia del país, el gobierno llevaba años desarrollando una
campaña de calumnias en mi contra, para criminalizarme y darle credibilidad a
cualquier montaje realizado, ya que su juego político se caracteriza por la
búsqueda incesante de enemigos, la construcción de la sospecha y la persecución
del otro, viviendo en la intolerancia y la incomprensión.
Gabrielito mientras permanezco en este calabozo lúgubre y deprimente, feo e
inhóspito, sigo confiado plenamente en Dios en que pronto recobraré mi
libertad y empezaremos a vivir todos esos
momentos que por antagonismo político nos quitaron, materializaremos los sueños;
quiero que te sientas orgulloso de mí porque siempre he trabajado con rectitud e
integridad y he cargado la cruz del sufrimiento con suma dignidad y entereza,
seguiré luchando porque sólo quiero una Venezuela
distinta, una Venezuela que ofrezca justicia, respeto, prosperidad y paz a todos
sus ciudadanos, no únicamente a unos pocos privilegiados. El momento se aproxima,
la victoria decisiva es inminente, nada es imposible cuando somos capaces de
batallar a diario teniendo como instrumentos la fe,
la esperanza y el poder de Dios, porque como El lo dijo, todo pasará. Este
mundo podrá estar lleno de guerras, crímenes y odios. Pero en nuestro interior,
adentro de cada uno de nosotros hay remanentes que nos recuerdan que el mejor
modo podría ser transformando el mal en bien.
Este fin de semana cuando me visitaste en compañía de tu valiente, digna y
hermosa madre, fuiste el bálsamo en mi enfermedad, tu corazón palpitante de
ternura e inocencia fueron mi alivio. Lástima que nuestro encuentro siempre sea
tan corto y después te marches entre sollozos al no querer desprenderte de mí,
sin embargo mantiene viva la llama del amor pensar constantemente en tu rostro y
sonrisa y en todo lo que haremos cuando salga de aquí, eso disipa mi melancolía.
Tu abuelita, en lo avanzado de su edad, sufre al igual que tú la separación de
su hijo, muy pronto le cumpliré el anhelo de su corazón de llevarte a su casa
para que te vea correr por sus jardines y patio envuelto en tu travesura.
Hijo, cuando te sientas sólo mira a la estrellas, ellas al igual que yo, estarán
ahí para guiarte, cada una de ellas representan el infinito amor que siento por
ti. Tú no serás heredero de bienes materiales y fortunas, pero sí de buenos
ejemplos, de principios y valores.
Recuerda amado hijo, tu futuro depende de muchas cosas, pero especialmente de ti.
Que el Bien, la Paz y la Bendición de Dios
te acompañen todos los días de tu vida.
Tu Papá
Diputado Mazuco
Prisionero Político