Sr. Presidente Hugo Chavez Frias
Presente.-
Quien suscribe es uno de los dos ciudadanos que actualmente se encuentra acusado
formalmente por el delito de traición a la patria y terrorismo, por la caja
sonora que estalló en la vía pública, en las adyacencias de la embajada de
Bolivia y por la detonación de algunos “Bin laden”, Matasuegras”, y “Pinochos”
en otros lugares de la ciudad capital; en donde se recolectaron algunos
panfletos criticando su Gobierno. Por estos hechos llevo más de un año
encarcelado en los calabozos de la D.I.S.I.P, sometido a la violación constante
de mis derechos humanos así como los de mis compañeros de encarcelamiento. He
sido sometido a torturas físicas y psicológicas, como se critica de la DIGEPOL.
Seguridad Nacional y antigua D.I.S.I.P; se me ha violado el derecho
constitucional a la defensa, a un debido proceso, a ser considerado inocente
hasta que se demuestre lo contrario, en fin todo lo que usted y su grupo de
camaradas o compañeros no tuvieron que pasar, según entendemos todos, por los
relatos de aquellos que vivieron de cerca y fueron protagonistas de la situación
de su encarcelamiento.
Así como usted nunca creyó en las políticas de lo que usted llama la “cuarta
Republica”, yo tampoco creí en ellos, ni creo en los actuales pseudos políticos,
que han perdido no solo la confianza de los venezolanos sino que se evidencia de
manera grotesca, que solo les preocupa recuperar los espacios perdidos y en
muchos casos cobardemente entregados. Nunca vote por usted, ni por otro
candidato, nunca firme en su contra ni a su favor, no vote por su constituyente,
aunque pienso que tenemos unas de las mejores constituciones del mundo, la por
cierto su gobierno se niega a cumplir y hacer cumplir.
No lo he apoyado ni lo apoyo, en el pasado le di el beneficio de la duda, hoy en
día no estoy de acuerdo con muchas de sus ideas y el nefasto desempeño de
quienes lo acompañan, admitido esto por usted en reiteradas oportunidades y ante
los medios masivos de comunicación.
La primera vez que ejercí el voto, en las pasadas elecciones presidenciales, lo
ejercí como el único acto de rebeldía que tiene un ciudadano que vive y ha
vivido en democracia, auque como toda primera vez fue algo traumático. La
elección fue un verdadero y real error con conocimiento previo de ello, pero a
veces el impulso nos hace cometer errores.
Todos los que nos encontramos encarcelados en los calabozos de la D.I.S.I.P. a
excepción de los implicados en el conocido caso de los Fadoul, tenemos algo en
común, hemos sido acusados públicamente por un alto personero del gobierno del
país, y eso en los actuales momentos es como una orden directa a los encargado
de impartir “justicia”, más aun cuando los que dirigen el Poder Judicial en
reiteradas oportunidades, han señalado públicamente, que este forma parte del “gobierno
Bolivariano” y no del Estado venezolano.
La justicia que se quito la venda para ver bien a quien juzgar, esa es nuestra
justicia, tomada por hilos cual marioneta, y a la cual así como usted en su
oportunidad se negó a someterse por ser una justicia supuestamente manipulada
por los políticos corruptos de la antecesora Republica, yo también me niego de
manera simbólica a someterme a esa justicia , ya que se encuentra manipulada y
sometida a intereses particulares de algunos que la dirigen y pretenden con sus
actuaciones ganar su aprobación o gracia.
Justicia que encarcela a los que políticamente se atreven a enfrentarse a su
gobierno, pero que también mantiene tras las rejas de los infiernos carcelarios
a miles de personas que no sabemos si son culpables o inocentes. Ser juez en
este país al parecer equivale a tener un titulo nobiliario y no a ejercer un
cargo del cual depende el segundo y más sagrado derecho de un ser humano como lo
es la libertad física, así lamentablemente en nuestro país los “nobles” jueces
son responsables de más de 400 muertes ocurridas anualmente en los penales
venezolanos, por aquello que se conoce como dilación indebida o retardo procesal.
Son más de 365 días de encarcelamiento desproporcionado e injusto, ya que si
comparamos sin entrar en detalles de si hubo o no motivos para tal hecho
histórico, he pagado mucha más pena de la que usted y sus compañeros de causa
purgaron; por hechos tan graves como los ocurridos en el año 1992; yo en ese
momento era un cadete de 1ª año de la Escuela Básica de la F.A.N y tengo mi
opinión sobre los hechos, la cual no viene al caso plantear.
Hay miles de familias esperando una respuesta sobre un familiar asesinado,
violado, robado u objeto de cualquier otro delito; pero se usan tres o más
fiscales para investigar los casos que son señalados públicamente por algún alto
personero del gobierno y pasan los días, los meses, los años para que la “justicia”
venezolana pueda dar una decisión al respecto, entonces que queda para la
familia Pérez, Bello, Rodríguez, Chavez, Morales, etc. a quienes le mataron un
familiar en la calle de una humilde barriada de cualquier cuidad del país y que
la mayoría son catalogados por salirle al paso como enfrentamiento entre bandas.
Me pregunto ¿la madre de esos supuestos delincuentes no tiene derecho de saber
quien mato a su hijo?
No estoy pidiendo de ninguna manera clemencia porque no soy culpable de lo que
la fiscalia me acusa solo quiero llamar su atención y exigir que se nos respeten
nuestros derechos constitucionales, a mi y a mis compañeros de cárcel; el
derecho a la defensa, el derecho a un debido proceso, a ser juzgados ante un
juez imparcial, a tener un juez natural y preexistente, un juicio expedito, a
ser tratados como ciudadanos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, a no
ser tratados como prisioneros de guerra como lo pretende hacer y lo ha hecho
quien hoy es nuestro carcelero, en fin, esa dignidad humana que a usted se le
respeto, yo exijo que se nos respete. Seguramente luego de la publicación de
esta misiva seré nuevamente sujeto de medidas “disciplinarias” en mi lugar de
reclusión las cuales están acompañadas de la amenaza de ser trasladado de un
“penal” para se sujeto de violación y hasta de mi muerte como ha ocurrido en
otras oportunidades, pero ¿de que vale la vida sin libertad?, ¿de que vale un
televisor, un “ipod”, un ventilador, frente al ejercicio de los derechos
individuales?, pretenden tapar la violación de estos permitiéndonos el uso de
aquellos “beneficios” superficiales.
Yo lo invito Sr. Presidente a que designe una verdadera comisión judicial que
revise con ética cada uno de los casos que le siguen a los que hoy nos
encontramos encarcelados en los calabozos de la D.I.S.I.P, con la condición
inicialmente planteada, y que se nos respeten nuestros derechos humanos, se nos
permita defendernos ante un juez imparcial y no ante un juez de guerra como
sucede particularmente en mi caso, no es una solicitud de perdón ni de clemencia,
porque usted no es Dios, es un llamado a hacer justicia verdadera no la
hipócrita y maniatada que se aplica en nuestros casos.
“ No hay peor mal que el que se hace bajo las apariencias del bien”
Simón Rodríguez.
Atentamente
Luis Alberto Rodríguez
c.c. Pueblo de Venezuela.