Carta de un acusado de traición a la patria y terrorismo a un año de su ilegitima detención

El día 26 de abril de 2007, fui detenido por la policía de Chacao, mientras conducía por las inmediaciones de la sede de la embajada de Bolivia en nuestro país; luego de mi detención se escucho la explosión de un artefacto explosivo de baja intensidad, detonado en las adyacencias de la señalada embajada; me detienen como supuesto testigo del hecho pero pocas horas después paso a la orden de la DISIP como acusado, quien fue la encargada de realizar las "investigaciones" sobre los hechos utilizando los métodos tradicionales de esta institución. Una vez en la DISIP y luego de ser sentenciado por el Ministro de Relaciones Exteriores Nicolás Maduro, de ser cabecilla de un movimiento denominado "Movimiento de Liberación Nacional Rómulo Gallegos", que tenia intensiones de desestabilizar y derrocar al Gobierno del Presidente Hugo Chávez; soy presentado ante el Juez Sexto de Control Con Competencia Especial Antiterrorista, a cargo del ciudadano Florencio Silano; y es cuando se decreta la privación de mi libertad así como la de la ciudadana abogado Diana Carolina Mora, siendo acusados por la fiscalia, por los delitos de traición a la patria y terrorismo. Allí comenzó una de las tantas historias de irregularidades procesales, propias de un juicio político en tribunales de guerra.

El retardo procesal no ha estado ausente en nuestro caso, desde el mes de septiembre de 2007 estamos a la espera de que se inicie el juicio oral y publico, pero el desinterés principalmente de la fiscalia en concluir con este fraude, ha sido lo que ha retardado el proceso en diferentes oportunidades, así como la complicidad de algunos jueces en permitir estas practicas dilatorias que buscan imponer una pena anticipada en aquellos casos que saben no pueden sustentar jurídicamente.

Tanto la ciudadana abogado Diana Mora, como mi persona, al parecer, somos un peligro para el status quo de la revolución, por no pensar como ellos desean que piensen todos los venezolanos. Al parecer somos un peligro para la estabilidad de la institución "democrática" cada día más corrompida y ultrajada por aquellos que la conforman. ¿Pero que peligro pueden representar dos ciudadanos profesionales, honestos y trabajadores, para un gobierno que ha acumulado a lo largo del tiempo todo el poder que el pueblo de una u otra manera le ha otorgado? Pienso que ninguno. Profesionales del derecho que solo hemos intentado obtener justicia para quienes hemos representado y que hoy nos damos cuenta que la justicia en nuestro país es una fantasía inalcanzable.

Somos los dos únicos venezolanos en la historia reciente de nuestro país acusados formalmente y llevados a juicio por uno de los delitos más graves de nuestro ordenamiento jurídico penal nacional e internacional, traición a la patria, delito que al parecer en nuestro país es algo normal que ocurre todos los días, o forma parte de los adjetivos calificativos utilizados por personeros del régimen para atacar a todo aquel que no sea "rojo, rojito". Pero si la vida de un venezolano vale menos que la de un insecto, para nuestras autoridades judiciales, que esperamos dos acusados por estos delitos; que ya llevamos un año detenidos en condiciones que no cumplen con los derechos humanos, pretendiendo aminorar las violaciones con algunos "privilegios" dentro de las celdas donde me encuentro, los cuales son suspendidos a capricho de los funcionarios encargados de esta cárcel de máxima seguridad.

En estos momentos que un grupo de supuestos lideres de la oposición se ocupan por recuperar los espacios perdidos por los errores cometidos en el pasado y los oficialistas hacen los suyo tratando de mantener los espacios conquistados, gracias a los traspiés cometidos por sus adversarios, llevando a cuestas la gran cantidad de errores cometidos por ellos durante casi 10 años de gobierno, manteniendo el poder por la bonanza petrolera y las políticas del terror instauradas en nuestro país; manteniendo presos políticos en las cárceles venezolanas, persiguiendo a través de subterfugios legales a empresarios, profesionales y ciudadanos comunes que no se adecuan a su concepto de "hombre nuevo"; en medio de toda esta vorágine política sin rumbo, se encuentra un gran número de venezolanos, asustados, con miedo y sin una guía que los pueda llevar por el camino incierto de nuestro presente y conducirlos hacia un futuro de libertad.

Mientras todo esto pasa y un escándalo pareciera tapar otro, se pierden cada día más los valores sociales, el respeto a las instituciones, sea cual sea su función en la sociedad, en fin un estado de ansiedad y desesperación colectiva, que al parecer nadie quiere entender en su verdadera dimensión. Los alimentos suben, se imponen modificaciones constitucionales rechazadas , aumenta la cantidad de vidas perdidas en actos violentos, aumenta la inseguridad, la pobreza, el desempleo, la justicia se encuentra paralizada, mueren personas inocentes en las cárceles, se mantienen presos políticos y todo un sin fin de problemas que no se van a solucionar porque unos de estos seudos lideres de la oposición, ganen una alcaldía o una gobernación; y tampoco si el gobierno mantiene su hegemonía en las regiones.

Solo me queda pedirles a mis conciudadanos no bajar la cabeza, prepararse para los retos que nos esperan como sociedad, como país, que el terror y el miedo no nos paralice.

Yo me encuentro encerrado en cuatro paredes, en la cárcel de máxima seguridad de nuestro país, solo puedo esperar que se haga justicia, que es lo único que pido, no otra cosa, que se materialice ese concepto casi divino que es "darle a cada quien lo que le corresponde".

"No hay peor mal que el que hace bajo las apariencias del bien"

Simón Rodríguez.

 

Luis Alberto Rodríguez.

Traidor a la patria y terrorista.