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Desde el 15 de agosto más del 50% de los tribunales de
nuestro país, colocaron en sus respectivas puertas el cartelito que los
abogados litigantes conocemos suficiente, y que se puede observar
por lo menos una vez a la semana en muchos de los juzgados
de todas instancias de nuestro sistema de justicia, ese cartelito que nos
indica de manera inapelable e inequívoca “No hay despacho”. Frase que para
unos puede ser decepcionante pero para otros satisfactoria, ya que significa un
día más en el lapso que este por vencer. Pero ese cartel para un procesado, y
esas vacaciones llamadas “recesos”, significan que durante 30 días no
existe la posibilidad de obtener su libertad o su condena a través de un juicio
transparente, expedito e imparcial. Para un procesado recluido en un penal o
para un condenado que pudiera obtener un beneficio, significa colocarle la otra
bala al juego de la ruleta rusa que están acostumbrados a experimentar por el
institucionalizado retardo procesal, que ya debería ser incluido en la posible
reforma a nuestra carta magna, y convertirse de una vez en una “garantía
constitucional”.
Las vacaciones judiciales o “receso” aumentan la
incertidumbre de miles de procesados y miles de penados, así como la de sus
familiares, en descubrir si el sol saldrá para ellos otro día más en sus
desgraciadas vidas. ¿Cómo explicarle
a los familiares, madres, padres, hijos y abuelos que han perdido un ser querido
en situaciones violentas, que deben agregarle 30 días más a la larga espera de
obtener una respuesta satisfactoria de los encargados de impartir justicia?; ¿Cómo
entender que un juez tiene que descansar y compartir con sus familiares durante
treinta días cuando el llanto y el sufrimiento de estos ciudadanos no descansa
y la palabra compartir con ese hijo, tío, sobrino, padre, madre, primo o amigo
fue arrancada de sus labios el día que la muerte visito sus hogares
inesperadamente?. Si alguien tiene esa explicación, por favor háganmela llegar
a los calabozos de
Estoy seguro que muchos juzgadores que integran el
poder judicial están en desacuerdo con el “receso” o vacaciones judiciales,
muchos de esos hombres y mujeres que han sido elegidos para impartir justicia,
se que estarían dispuestos a seguir adelante porque comprenden que la justicia
nunca puede estar de vacaciones.
Llevo más de 107 días prisionero en los calabozos de
A estos 107 días de prisión
debo agregar, 30 días del “receso” judicial; 30 días de despacho
para el inicio de un posible juicio y 30 días más del desarrollo del mismo; ya
que un juicio por tan graves delitos por su complejidad no puede ser realizado
en un lapso menor, sumando además los días que el Juez Sexto de Control ha
tenido retenido el expediente de la
causa impidiendo así su distribución a un juicio imparcial y transparente,
como retaliación a las denuncias públicas realizadas por mi, debido a su
parcial, oscuro y negligente comportamiento en la fase preparatoria de la
presente causa, alejado por completo de todo principio jurídico y mucho más
grave de todo principio de humanidad al ser protagonista de un mentira que ha
puesto en riesgo la vida de dos ciudadanos profesionales inocentes de tan graves
y aberrantes imputaciones, encontrándonos la ciudadana Diana Mora y mi persona
en un grave estado de indefensión , al no tener la posibilidad de realizar
cualquier petición a nuestro juez
natural, ya que no ha sido designado un juez de juicio y el ciudadano juez de
control no puede seguir actuando en la presente causa, desde el momento que
dicto la aberrante, absurda, parcial y surreal decisión que ordeno el pase a
juicio, dejo de ser juez ( gracias a Dios) de esta injusta causa.
Todo esto se traduce en 197 días de detención, por la
supuesta colocación de “ bin laden”, “pinochos” y “mata suegras”,
en diferentes puntos de la ciudad capital, según se desprende de la viciada
acusación fiscal y de la viciada acta policial realizada por la policía de
Chacao. Conducta que en un supuesto negado sea adjudicada a mi persona sería
sancionada por el artículo 513 del Código Penal Venezolano. No sólo se me
acusa de traidor a la patria, también se me acusa de ser terrorista por
pertenecer a una organización
criminal de la cual sólo se sabe su nombre. Razón por la cual se me
quiere llevar a juicio por los delitos tipificados en
Todas estas situaciones relatadas, evidencian el grado
de decadencia en que se encuentra nuestro sistema de justicia, que cada día se
profundiza más y más, sin tener los ciudadanos la esperanza de su recuperación
a mediano plazo, porque al parecer lo grave que ocurre en nuestra sociedad se ha
vuelto cotidiano y normal; y la vida, la libertad y la justicia en todas sus
formas, han sido sustituidos por el hedonismo y la ambición material, de una
sociedad embriagada por una bonanza pasajera, que no ha sido utilizada para
corregir los errores del pasado, que son los causantes de las desgracias del
presente y de no ser corregidos a tiempo serán los responsables del desastre
del futuro.
La justicia es uno de los valores más importantes de
una sociedad, valor que debe ser defendido hasta con la vida si es necesario, la
justicia es después de la familia, lo que sostiene y desarrolla a una sociedad,
pretender defenderla detrás de un micrófono, con una falsa e hipócrita retórica,
de la cual ya la mayoría de los venezolanos estamos cansados, es un verdadero
engaño. Hay quienes usan la palabra justicia para denominar un club social
integrado por neopoliticos que buscan conseguir el estatus social que el dinero
ya no les puede otorgar; hay quienes nunca la mencionan y pretenden llevarnos a
una nueva era, hay quienes la usaron para engañar en el pasado y hay quienes la
usan para engañar en el presente, pero ninguno parece entender que sólo con
justicia lograremos un mejor futuro.
Todos los ciudadanos que integramos esta sociedad, este
país, debemos entender que sin justicia no es posible un mejor futuro.
A todos aquellos que forman parte del sistema encargado
de impartirla, sobre todo a los que desempeñan esa actividad casi divina, de
juzgar el comportamiento de un ser humano que se desarrolla en sociedad, solo
les pido no prostituir la dignidad intelectual para la cual fueron preparados,
no les vendan ni les regalen sus servicios de inteligencia y de voluntad a la
mentira con la que se quieren engañar pueblos; como lo dijo uno de los más
valientes hombre de nuestra historia contemporánea.
Yo sólo exijo un proceso expedito, transparente e
imparcial, para mi y para los más de 11.000 procesados del país, y de esta
forma permitirnos recuperar la libertad en corto, mediano o largo plazo según
sean los resultados de cada uno de los procesos.
“ No hay pero mal que el que se hace bajo las
apariencias del bien”
Simón Rodríguez
Lic. Luis Alberto Rodríguez Villamizar
C.I 11.203.267
Prisionero político depositado en los calabozos de
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