Fecha: 20/11/2006 05:00:24 p.m.
DOS AÑOS DE LA MUERTE DE ANTONIO
Haydee C. Lopez
¿Quiénes y por qué mataron a nuestro hijo? El juicio contra sus asesinos ni
siquiera se ha iniciado.
¿Será verdad que lo confundieron con el general Néstor González González y
por ello lo cosieron a balazos a las 10 de la mañana del 23 de
noviembre de 2004 en las cercanías de la Plaza Venezuela?
¿Por qué la policía se niega a entregar a la Fiscalía las fotos de la
autopsia? ¿Será para esconder que tenía un tiro de gracia debajo de la
barbilla?
¿Será entonces verdad que el asalto a nuestra casa, la siembra de armas y
explosivos y nuestra retención incomunicados en hacinados calabozos
colectivos de un retén policial mientras robaban nuestra residencia fue para
tapar la negligencia y alevosía de su asesinato?
¿De qué nacionalidad son los funcionarios que varios días después del
asesinato realizaron 383 llamadas a Cuba por el teléfono celular de
Antonio, que junto con otros objetos personales decomisó la policía en el
lugar del crimen?
¿Por qué la insistencia de involucrar a Antonio en el asesinato de Danilo
Anderson cuando según abogados que presenciaron el juicio a los
presuntos autores allí no se le nombró ni una sola vez? ¿Será porque él,
como abogado, acompañó a la señora Guevara a la Fiscalía a denunciar la
desaparición de su esposo cuando se encontraba secuestrado?¿Dónde está la
denuncia por intento de extorsión que contra un
funcionario del CICIP introdujo Antonio en la Fiscalía de Los Teques seis meses
antes de su asesinato y cuya copia se llevó el DIM cuando
allanó su oficina?
¿Por qué ni a los fiscales, ni a nosotros, ni a nuestros abogados, nos dejaron
ver el automóvil que conducía Antonio que, según algunos
periodistas que estuvieron en el lugar del suceso, tenía más de treinta
perforaciones de bala?
Los objetos personales de Antonio, su cédula de identidad, su pasaporte, las
llaves de la casa, su cartera, su dinero, sus tarjetas de crédito,
su chequera, su pluma, su maletín, su reloj, etc, etc, aún permanecen en la
policía o en la Fiscalía, al igual que nuestro computador, nuestra
impresora, los equipos de buceo y de rappel, el album de fotografías, el kit de
primeros auxilios, etc, etc
¿Quiénes se llevaron de nuestra casa, en manos de la policía, el laptop de
nuestra hija, nuestra colección de piezas de cristal de Swarovski, la
calculadora financiera, el radio multibanda, la cámara de fotografías, la
afeitadora eléctrica, los relojes, el anillo, las yuntas, las
linternas, nuestras libretas de banco, el tostiarepas? ¿Por qué los oficiales
del DIM que allanaron nuestro apartamento en la playa se llevaron el televisor,
el horno de microondas, la aspiradora, la lámpara de mesa de noche, la escalera
de aluminio, etc., etc? ¿Todo eso no es un delito de apropiación indebida y un
abuso de autoridad?
¿Por qué pasaron catorce meses entre el momento en que los fiscales
confirmaron nuestra inocencia y el momento en que el juez dictó el
sobreseimiento de nuestra causa por ellos solicitado?
Estas y muchas otras preguntas esperan por respuesta. Algún día habrá
justicia y se sabrá la verdad.
Al cumplirse dos años del asesinato de Antonio López Castillo, sus padres
Antonio López Acosta y Haydée Castillo de López celebraremos una
misa por el eterno descanso de su alma el jueves 23 de noviembre en la Iglesia
de la Sagrada Familia de Nazareth, La Tahona, a las seis y media
de la tarde.