"El Gobierno cree que los presos políticos no tienen familia" PDF Imprimir E-Mail
domingo, 06 de enero de 2008
El Nacional
"El 31 me acosté temprano. Estaba mal porque pensaba que mi papá iba a estar conmigo. Al día siguiente íbamos a ir a la playa y el viernes me llevaría al teleférico, que no conozco". Eran los planes de Héctor Rovaín, de nueve años de edad. Los narra sentado en un banco de cemento a las puertas de la Defensoría del Pueblo, con los ojos fijos en un lugar impreciso.
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Con el entusiasmo instantáneo de los niños, Héctor había acariciado una agenda mínima de actividades para exprimir los primeros días de libertad de su papá, Héctor José Rovaín, preso desde el lunes 22 de abril de 2002, acusado de corresponsabilidad de tres de los muertos de los sucesos del 11 de abril de ese año, cuando se desempeñaba como inspector jefe de la Policía Metropolitana y sumaba 12 años de servicio.

En lugar de estar en lo alto del cerro Ávila, como imaginó el 31 de diciembre en la tarde cuando el presidente Hugo Chávez anunció la Ley de Amnistía para los presos políticos, acompaña ahora a su mamá, Anarkaly Jiménez, en una concentración para dejar un documento en la Defensoría del Pueblo. La alegría duró poco: la misma noche del fin de año les comunicaron que la acusación sobre Rovaín y los otros funcionarios no se beneficiaba de amnistías por ser considerada como violación de los derechos humanos, de acuerdo con el artículo 29 de la Constitución. Pero los proyectos de Héctor no saben de eso: "Espero que este mes salga mi papá", dice.
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"Mi hijo piensa que todos los que están presos son malos. Tuve que llevarlo a un psicólogo para que comprendiera que su papá estaba en la cárcel por un hecho que no cometió", explica Jiménez, auxiliar de preescolar en un instituto de la Policía Metropolitana. "De la experticia de la PTJ se deduce que los 8 policías no tuvieron responsabilidad. El arma de mi esposo salió negativa. Están presos porque necesitan unos culpables. El 22 de abril de 2002 lo llevé para que se pusiera a derecho. Iba con un bolsito, porque supuestamente estaría sólo 45 días por averiguaciones", recuerda Jiménez. Insiste en que después que anunciaron la amnistía lucharán más que nunca.

"En el Gobierno creen que los policías presos no tienen familia", dice.

"¿Qué es un policía? Un policía es pueblo"

Erasmo Bolívar es el de la foto del policía con los guantes de látex y el arma. Esa es la prueba, la imagen que por ahora lo condena. Erasmo tenía un año de graduado como agente policial el 11 de abril. Entonces, 22 años de edad; ahora 27. Su madre, Esther, y su tía María Isabel, cuentan lo que hizo ese día: "Llegó tarde a la comandancia porque la noche antes se le inundó la casa. Entonces quedó a las órdenes de un sargento y tuvo que trabajar como auxiliar de ambulancia", explica Esther. María Isabel –policía jubilada, al igual que su padre, el abuelo de Erasmo– la interrumpe: "Trabajó asistiendo a los heridos y montándolos en la ambulancia. Usaba guantes porque un médico les recomendó que lo hicieran. Había mucha sangre. La foto lo muestra mientras iba buscar a unos heridos en medio del tiroteo". Esther vuelve a intervenir: "Las pruebas de balística dieron negativas. Él nunca accionó el arma".
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Las hermanas viven en Catia La Mar y viajan semanalmente a Ramo Verde, en Los Teques, donde está Bolívar. "Un policía no tiene dinero, vive del quince y último. ¿Qué es un policía? Un policía es pueblo", dice María Isabel con las manos en la sien, presagiando un dolor de cabeza. En La Guaira quedaron los tres hijos de Erasmo Bolívar: "El fin de año no durmieron esperando a su papá. Mi mamá tiene 82 años y reza para salga ese muchacho, porque después de la vida, la libertad".

"Estamos muy orgullosos de mi esposo"

Whuilmar de Rodríguez, esposa del sargento primero de la PM, Julio Rodríguez, está clara y convencida: "Si no estuviera segura de que mi esposo es inocente, no estaría aquí dando la cara por él". El 11 de abril, Rodríguez permaneció en el Comando Número 5, al resguardo de un parque de armas, al menos hasta las 5:00 pm, cuando la revuelta se extinguía y cuando fue fotografiado con un arma, cerca de puente Llaguno.
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"Lo acusan por esa foto, en la que también salen otros funcionarios portando las mismas armas que él, y no están presos. En ese momento, Julio era jefe de inteligencia e iba vestido de civil. Eso cuenta a su favor", relata Whuilmar, quien va, junto con sus dos hijos, cuatro días a la semana a visitar a Rodríguez. "Los niños saben que su papá está preso por algo que no hizo. Estamos muy orgullosos de mi esposo".

Whuilmar, estudiosa de la Biblia, dice que espera que algún día se sepa quiénes son los responsables del 11-A. Mientras tanto, recuerda las palabras del propio Chávez: "El Presidente llamó a Goveia `caballero’ porque todos son inocentes hasta demostrarse lo contrario. Pero tú ves en la televisión gente que llama asesinos a los policías. Si fuera cierto que tres comisarios mandaron a disparar contra la marcha, ¿habría sólo tres muertos?"

"Este fue el peor 31 de diciembre"

En la cola de la cárcel de Ramo Verde, saliendo de la visita del pasado 31 de diciembre al subcomisario Marcos Hurtado, estaban su esposa María Pascastillo, sus tres hijos y varios familiares, cuando Hugo Chávez anunció el decreto de amnistía con peso de ley. "Este 31 fue el más triste de todos los seis. Cuando Chávez habló, salíamos de la visita.
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Hubo gritos, lágrimas, plegarias. Hasta que a las 10:30 de la noche supimos que nuestros esposos no se beneficiaban. Nuestros hijos fueron los que reflejaron toda la tristeza", recuerda Pascastillo, comisario jubilada de la PM. Explica que el juicio está "en la recta final" y que después de 180 audiencias no han logrado individualizar responsabilidades. La Ley de Amnistía era un atajo, pero ellas han recorrido buena parte del camino.

"Los policías están en las celdas que eran de los paramilitares. Estaban pintadas de rojo y negro y las pintamos de blanco, las arreglamos. Sobre todo para hacerlas presentables a la vista de nuestros hijos", dice María. Leonardo, su hijo de 13 años, agrega: "Hasta pusimos la Navidad en la celda y no en la casa". "Es primera vez que mis hijos salen en los medios, pero me quisieron acompañar para defender a su papá. Ya no están chiquitos, crecieron", dice Pascastillo.

"Todavía está esperando a su papá"

A veces llevan un Nintendo para que la niña, de seis años de edad, juegue con su papá en la celda. La hija de Otto Gebauer lo visita todos los domingos.

Ana, su mamá, la lleva. "El 31 de diciembre, cuando se anunció la amnistía, me dijo: `Vamos a buscar a mi papá, yo te acompaño mamá’. ¿Cómo le explico ahora lo compleja que es la situación. Todavía está esperando a su papá en la casa".
El capitán Gebauer es uno de los militares que custodió a Hugo Chávez el 12 y el 13 de abril de 2002, por órdenes de sus superiores. El vicealmirante Héctor Ramírez Pérez había sido nombrado Ministro de la Defensa. Está sentenciado por insubordinación y privación ilegítima de libertad al Presidente de la República. "Mi esposo estaba de vacaciones y el 10 de abril lo llaman porque todos los militares estaban acuartelados. El 12 lo comisionaron a la policía militar para custodiar a alguien y garantizarle los derechos; él no sabía a quién, y cumplió la orden", narra Ana y añade: "Su caso debería beneficiarse por la amnistía porque esto no entra en violación de derechos humanos. Más bien, mi esposo fue garante de los derechos humanos del Presidente".