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Caracas, domingo 20 de abril, 2008 Nacional y Política |
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Denuncia
Esperando sentencia
Desde febrero de 2005 el general Felipe Rodríguez está en prisión,
pese a la amnistía presidencial. Este 22 de abril se presentan las
conclusiones de un juicio no excento de supuestas irregularidades.
Por Oscar Medina
La noticia parecía buena. El último día del año 2007 el presidente
Hugo Chávez envió una inesperada señal de reconciliación:
firmó el decreto de Ley de Amnistía para beneficio de muchos de
aquellos que a lo largo de estos años se le han enfrentado en
diversos terrenos y que hasta entonces tenían causas abiertas o
permanecían detenidos y con juicios en lento proceso.
El general de división (GN) y ex jefe del Estado Mayor, Felipe
Rodríguez -conocido como el Cuervo- pudo haber sido uno de ellos.
Después de todo, el perdón presidencial incluía a quienes hasta el 2
de diciembre hubieran llamado a rebelión militar y estuvieran
relacionados con actos de rebelión civil. Y Rodríguez, detenido
desde el 5 de febrero de 2005, fue acusado por conspiración,
rebelión civil, instigación a la insurrección, agavillamiento,
incendio en inmueble agravado, lesiones personales severas y
posesión ilícita de armas de fuego y de guerra. Todo esto, como se
sabe, vinculado al caso de los explosivos detonados el 25 de febrero
de 2003 a las puertas del Consulado de Colombia y la Oficina de
Cooperación Económica de España, en
Caracas.
Al oficial disidente, uno de los líderes de "la plaza Altamira"
señalado por el Ministerio Público como el organizador de los
atentados, la amnistía le llegó a medias.
El 8 de enero pasado, los fiscales Turcy Simancas y Johny Méndez en
representación de la Fiscalía 39, formalizaron la solicitud de
sobreseimiento, pero con carácter parcial. Se limitaron a tres
delitos considerados políticos por la legislación nacional:
conspiración, rebelión civil e instigación a la insurrección. Y el
Tribunal Cuarto a cargo de Migdalia Añez, acordó otorgarlo.
Con tres cargos menos en la cuenta, Rodríguez igual se quedaba en su
celda de la Disip.
En un solo paquete
La defensa del general -los abogados
José Luis Tamayo, Janeth Carbone y Claudia Mujica- hicieron
lo que correspondía: pedir el sobreseimiento completo. Para ellos
hay tres razones fundamentales: los delitos comunes que aún
sostienen la acusación contra el general están conectados
directamente con los delitos políticos -los principales- perdonados
por decreto. Es lo que llaman "el principio de conexidad".
La segunda razón la explica la abogada Claudia Mujica: "Si no le
otorgan el sobreseimiento total estarían dándole un tratamiento
discriminatorio frente a causas tan notorias como la del ex
gobernador Enrique Mendoza y la del capitán Carlos Guyón. A Mendoza
lo sobreseen por supuesto agavillamiento y a Guyón por supuesto
porte ilícito de arma de guerra. ¿Por qué a ellos sí y a Rodríguez
se le niega?".
Y la tercera tiene que ver con la exposición de motivos de la Ley de
Amnistía. O mejor dicho, con la inexistencia de una exposición de
motivos, algo fundamental para poder entender sus alcances. De
acuerdo con Mujica, la única explicación de esta naturaleza fue la
alocución presidencial en la que se anunció la medida. Así que a las
palabras de
Hugo Chávez del 31 de diciembre hay que referirse para
comprenderlas mejor y extraer de allí la "intención del legislador".
Lo que plantea la defensa es que el mandatario, durante el discurso
en el que detalló quiénes se beneficiarían con el decreto, dijo
textualmente: "... .por los delitos de instigación a delinquir y
rebelión militar hasta el 2 de diciembre de 2007. Y explico por qué
hasta el 2 de diciembre de 2007, porque un día antes o dos días
antes fueron capturados un grupo de personas ahí en Los Caobos ahí
cerca con un lote de armas de guerra, ¿no? Y bueno, en una reunión
que tenían ahí... ". Eso, según Mujica, indica que "el propio
Presidente le está dando amnistía a tipos penales como la posesión
ilícita de armas de guerra", que es uno de los cinco delitos que a
interpretación del Ministerio Público y del Tribunal Cuarto
mantienen viva la acusación.
El 12 de febrero la defensa solicitó el sobreseimiento definitivo
para el general Rodríguez. Pero fue negado. El 12 de marzo
presentaron una apelación en la que insisten: para ellos, Rodríguez
debería gozar del beneficio decretado por el Presidente. Y mientras
esperan nueva respuesta, el juicio está a punto de terminar.
Sentencia a punto
Es clave en todo esto el aspecto de la conexidad. Los acusadores
aseveran que Rodríguez participó en lo que califican de movimiento
insurreccional, cuyo epicentro estaría en la plaza Francia de
Altamira. Desde allí, dicen, se trató de desestabilizar al Gobierno
y se planificaron y ejecutaron atentados terroristas.
"Todos esos delitos, que no han sido demostrados, guardan conexión",
explica Mujica: "Así lo estableció incluso la Fiscalía en su
solicitud de sobreseimiento parcial. Y si pides el sobreseimiento
por los hechos penales más graves, evidentemente que procede también
por los demás. Y procede por la conexión que existe entre la
supuesta rebelión que comenzó y terminó en la plaza y los hechos por
los cuales se le imputa".
De aquí se desmonta -desde el punto de vista de los defensores- la
acusación por agavillamiento.
"Es la asociación de dos o más personas con la finalidad de
delinquir", ilustra la abogada: "Así que si lo sobreseen por
rebelión, entonces, ¿se estaba rebelando en solitario? ¿Se agavilló
solo? El agavillamiento está relacionado con la supuesta e
inexistente rebelión".
Acerca del delito de incendio de inmueble agravado los abogados
apuntan al razonamiento: "No hay dudas de que se produjeron
explosiones. Es un hecho notorio y comunicacional. Pero todos los
expertos del cuerpo de bomberos, de la Disip, de la DIM y del Cicpc
que ya declararon, coinciden en que no hubo incendio. No hubo
necesidad de usar equipos de bombero. Para que haya incendio se
requiere fuego. Y nadie vio fuego allí".
Tampoco tiene fuerza, según Mujica, mantenerlo detenido como
consecuencia de la imputación por lesiones a quien ya suma años de
prisión preventiva. La acusación habla de cuatro lesionados, pero de
acuerdo con Mujica y a la abogada Janeth Carbone, sólo se presentó
una experticia médico legal: la de Matilde Mercado, quien para
entonces era conserje del edificio Blandín, frente al Consulado
colombiano y señaló haber resultado herida la noche de la explosión
cuando los vidrios del apartamento donde residía estallaron. El
médico José Enrique Moros hizo el reconocimiento forense a Mercado.
Durante su declaración el 11 de octubre de 2007, explicó que Mercado
presentó escoriaciones -rasguños, aclaró- pequeñas en las piernas y
una más larga en una mano, todas leves. Además, advirtió que era
imposible saber qué ocasionó esos raspones.
"Mal puede el Ministerio Público o el Tribunal condenar por un
delito en el cual el medio probatorio idóneo no puede establecer
relación entre las explosiones ni mucho menos entre eso y la
conducta desplegada por Felipe Rodríguez desde la plaza Francia".
De absurda califica la defensa la acusación de porte ilícito de
armas: incluso en el acta que detalla la detención de Rodríguez se
advierte que el militar entregó su arma a los captores, una Beretta
calibre 9 milímetros. "Lo que no dice allí", apunta Mujica, "es que
se negaron a admitir como prueba el porte de arma del general".
El acta policial también habla del decomiso de una subametralladora
hallada en una maleta y de un fusil calibre 72. Los testimonios de
los funcionarios policiales incurrían en lo que la defensa consideró
que eran inconsistencias a la hora de los detalles precisos, por lo
que durante el juicio fueron sometidos a un careo. "Señalaron que
ninguno de ellos había retenido el fusil. Todavía nos preguntamos de
dónde salió ese fusil si los aprehensores, los que hicieron el
allanamiento, dicen que no fueron ellos quienes lo encontraron".
En todo caso, el próximo martes 22 de abril se presentan las
conclusiones del juicio a Felipe Rodríguez. La apelación por el
sobreseimiento total ha quedado en un limbo por la reciente
destitución del juez ponente, Jesús Ollarves. De modo que la defensa
se concentrará en demostrar que los fiscales no han podido probar la
culpabilidad de Rodríguez. Aunque el tinte político que ha pintado
todo el proceso les indica que ya hay una decisión tomada.
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