El Nuevo Herald
Publicado el domingo 17 de junio del 2007
Postal para el padre cautivo
WILFREDO CANCIO ISLA
La fotografía llegó
por la Internet, desbordante de candor infantil y con una intensa
declaración de cariño al pie: ''Papá, te quiero mucho y estoy muy
orgulloso de ti''. La firman Los Hijos de los 75.
La foto y la dedicatoria forman parte de la postal que han
confeccionado artesanalmente las Damas de Blanco -- movimiento cívico
por la liberación de los presos políticos cubanos -- para hacerla
llegar a los padres y abuelos en cautiverio. Una foto pegada a un cartón
con un mensaje desde la inocencia que comienza a despertar a una cruda
realidad: la llegada del Día de los Padres con la tristeza repetida
del papá que no puede acompañarlos.
Unos, los más crecidos, han vivido la fecha como un desgarramiento
emocional a partir del 2003, cuando sus padres fueron llevados tras
las rejas en la llamada Primavera Negra de Cuba. Otros, los más
pequeños, ni siquiera tienen recuerdos de una celebración así
junto a la figura paterna o no tienen edad suficiente para percibir
la ilusión que acompaña esta jornada.
La imagen de la postal fue tomada el pasado 6 de enero, cuando una
treintena de estos niños celebraba el Día de Reyes en La Habana.
Llegados desde todos los puntos de la isla se reunieron esa mañana
en la vivienda de Laura Pollán, la gran inspiradora de las Damas
de Blanco, para reafirmar una tradición borrada del calendario
oficial por cuatro décadas de voluntad totalitaria. Los niños --
algunos todavía en brazos
maternos -- rodean una mesa con un pequeño pastel, dos botellas
de refresco, platos y vasos de cartón. El momento de la instantánea
es singularmente expresivo, con miradas perdidas y rostros
adustos, como si se tratara de una festividad contenida.
La periodista independiente Miriam Leiva tuvo la iniciativa de
realizar las postales, que les serán entregadas a los padres
presos en la próxima visita familiar.
''Tú los ves corriendo y jugando juntos, pero no son niños
completamente alegres'', relata Leiva.
``Cuando los observas te das cuenta de que están sumidos en
un trauma sicológico profundo por la ausencia del padre y
por todo el sufrimiento familiar''.
Cuatro de los niños nacieron cuando sus padres estaban ya
presos. Otros apenas habían cumplido meses, como Patricia
Rodríguez, la menor de los tres hijos del fotorreportero
Omar Rodríguez Saludes, condenado a 27 años. Patricia,
la niña largamente ansiada por Rodríguez Saludes e
Ileana Marrero, nació en noviembre del 2002. Cuatro meses
después el padre fue arrestado, luego de una minuciosa
requisa del domicilio que incluyó la canastilla y las
medicinas de la bebé, que nació con un problema renal.
''El no ha podido disfrutar la niña, que era su gran
ilusión'', me contó Marrero en una conversación telefónica.
``Y lo más doloroso fue que al principio la niña lo
rechazaba cuando íbamos a visitarlo a la prisión''.
Con el tiempo y la costumbre, Patricia ha cambiado sus
sentimientos hacia el padre. ''Ahora lo adora'', señala
Marrero, quien contrajo matrimonio con Rodríguez
Saludes en 1986. Sólo que Patricia piensa ahora que
visitar la prisión es ``ir a la casa de papá''.
La prisión de estos hombres no sólo ha erosionado
la relación de paternidad. Ha provocado también
hondas crisis y divisiones familiares que afectan
por igual a esposas e hijos. Ante la incertidumbre y
la soledad, Yamilé Llanes optó por emigrar a
Estados Unidos con sus cuatro hijos menores, fruto
de la unión con el doctor José Luis García
Paneque. La familia vivía en Las Tunas y atravesaba
una precaria situación económica. Desesperada,
pensando en salvar el futuro de sus hijos, Yamilé y
los niños llegaron a Tampa
a comienzos de este año. Atrás quedó García
Paneque, enfermo y no menos desesperado, expirando
una condena de 20 años.
Una historia repetida con trágica insistencia, en
la isla y en el exilio, como si fuera un martirio
natural de la condición cubana. Todavía está
fresco en la memoria el caso de Mario Chanes de
Armas, el hombre que cumplió el más largo
presidio político de la era moderna, quien recibió
en prisión las noticias del nacimiento y la
muerte de su único hijo.
El poeta disidente Manuel Vázquez Portal,
encausado en el Grupo de los 75 antes de obtener
una licencia extrapenal humanitaria, recuerda
como un tormento imborrable las dos ocasiones en
que pasó el Día de los Padres en
confinamiento, alejado de su hijo menor Gabriel.
''La melancolía te recorre de pies a cabeza y
estalla ese día por acumulación del deseo de
ver a tu hijo'', rememora Vázquez Portal, que
llegó al exilio con su familia en el 2005.
Además de destinar una postal a cada uno de
los padres cautivos, desde el pasado miércoles
Miriam Leiva comenzó a enviarla por la
Internet alrededor del mundo. Será un entrañable
gesto de solidaridad que en esta jornada de
afecto entre padres e hijos, los que
disfrutamos de la cercanía familiar como
algo cotidiano nos detengamos por un minuto
frente a esta foto.
Es una calamidad que, desde la esquina de
la mesa, Frank Samuel Ruiz, vestido con
camiseta amarilla, tenga que estar tan
pensativo a sus 9 años. O César Linares,
de 8, nos mire tan serio y tenso. Estos niños
merecen sonreír.
