Política
2005: LAS NOTICIAS Y SUS
IMPLICACIONES (Y II)
Derechos civiles en duda y alta abstención electoral
Entre la
lista Tascón y la violación del secreto del voto, los
venezolanos vieron amenazadas sus garantías constitucionales durante el
año que termina
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KAIRINE
TORREALBA
ANTONELLA RUGGIERO
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Foto
JESÚS CASTILLO/ARCHIVO
Los líderes de Gente
del Petróleo Juan Fernández
y Horacio Medina fueron
objeto de medidas
judiciales
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Mientras la oposición acudía a
los centros de recolección de firmas para solicitar el
referéndum revocatorio presidencial, el 2 de febrero de
2003, el diputado emeverrista Luis Tascón preparaba una
herramienta de presión, a través de una página web,
en la que se identificaba a todo el que hubiese
respaldado con su rúbrica la iniciativa.
La llamada lista de Tascón significó para mucha gente
menos posibilidades de conseguir trabajo en el sector público,
persecuciones, dificultades para obtener los documentos
de identidad y estigmatizaciones políticas. Para otros,
un instrumento que permitía conocer quiénes eran los
“traidores a la patria”.
La Confederación de Trabajadores de Venezuela llevó el
caso a la Organización Internacional del Trabajo, y
diversos juristas coincidieron en que la persecución
por causas políticas se había desarrollado
vertiginosamente en Venezuela y que la lista Tascón era
utilizada para discriminar, lo que se traduce en una
violación de los derechos humanos.
Rocío San Miguel, Magally Chang y Thaís Peña, ex
funcionarias del Consejo Nacional de Fronteras,
presuntamente fueron despedidas haber firmado a favor
del revocatorio. Con el respaldo del Programa Venezolano
de Educación–Acción en Derechos Humanos (Provea),
ejercieron una acción de amparo a sus derechos
constitucionales ante el Tribunal 4º Laboral; sin
embargo, la jueza 21º de Control, Frennys Bolívar,
decretó en abril el sobreseimiento de la causa.
El 16 de abril, el presidente Hugo Chávez ordenó,
desde Puerto Ordaz, “enterrar” la lista Tascón. De
este modo se suscitaban dos procesos simultáneos: se
acababa con la base de datos y el MVR suspendía al
parlamentario por dos semanas pues tenía, de acuerdo
con declaraciones del diputado Willian Lara, una línea
distinta a la del partido.
Segregaciones
extendidas
Otro sonado caso de persecución política apuntó
a la “Gente del Petróleo”, ya afectada por el
despido de más de 20.000 trabajadores de Petróleos de
Venezuela (Pdvsa) en 2003. Juan Fernández, miembro de
esa asociación, y Horacio Medina, directivo del
sindicato de Unapetrol, tienen órdenes de detención y
se encuentran exiliados fuera del país.
La discriminación consiguió ramificarse hasta los
disidentes del paro general de 2002 y 2003 y a los
militares de la plaza Francia de Altamira.
Después de haber convocado a la huelga en 2002, Carlos
Ortega pidió asilo político a Costa Rica porque habían
emitido una orden de captura en su contra. El 2 de marzo
fue detenido en un bingo ubicado en Colinas de Bello
Monte. Después de siete meses, la fiscal Luisa Ortega Díaz
lo sentenció a poco más de 15 años de cárcel por
haber violentado la paz y la tranquilidad de la nación
con el paro nacional.
El general retirado de la Guardia Nacional Felipe Rodríguez
Ramírez, alias “el Cuervo”, fue imputado por su
participación en la protesta que encabezaron oficiales
activos de la Fuerza Armada Nacional en la plaza Francia
de Altamira y por su presunta relación con la colocación
de artefactos explosivos en las sedes diplomáticas de
España y Cuba en marzo de 2003. Se le atribuyeron los
delitos de rebelión, conspiración, instigación a la
insurrección, incendio en inmueble mediante uso de
explosivos y lesiones.
En Táchira, Danny Ramírez, dirigente estudiantil;
Orlando Pantaleón, miembro del sindicato de maestros; y
Saúl Lozano, presidente de Fetratáchira, fueron
sentenciados a seis años por rebelión civil en grado
de cooperación por los sucesos acaecidos en la
gobernación de esa entidad andina en abril de 2002.
Actualmente están siendo juzgados en libertad.
Los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry
Vivas son también presos políticos de la oposición.
La fiscal 6º con competencia nacional, Luisa Ortega Díaz,
acusó a los ex funcionarios por su participación como
cómplices en homicidio calificado en grado de
complicidad y por lesiones personales durante los
sucesos de abril de 2002. |
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