
María Lourdes Afiuni está presa desde el 10 de diciembre del 2009. Fue detenida por dejar en libertad condicional a un banquero al que el Ejecutivo tiene entre ojos.
Afiuni todavía es jueza de la República Bolivariana de Venezuela, aunque está con varias mujeres que ella misma mandó a encarcelar por haber cometido, más que una falta, una especie de "pecado revolucionario".
En teoría, el hombre -de nombre Eligio Cedeño- coadyuvó a la adquisición ilegal de 27 millones de dólares del sistema de control cambiario, pero se comenta que el desprecio oficial se lo habría ganado por haber ayudado a fugarse al ex sindicalista y líder del paro petrolero Carlos Ortega.
Cedeño, quien ya llevaba tres años preso sin juicio culminado (la ley venezolana establece que a los dos años sin juicio, la persona debe ser liberada), hoy se encuentra en Estados Unidos. Afiuni, en cambio, paga una cárcel que hasta el propio presidente Hugo Chávez exigió que alcanzara la pena máxima de 30 años, por supuesta corrupción y abuso de autoridad. Todavía no se le prueba el delito, pero ella sigue presa, a pesar de los llamados de atención hechos por Naciones Unidas, el Parlamento Europeo y decenas de asociaciones de abogados de América Latina.
A través de un breve cuestionario escrito y una corta llamada, EL
TIEMPO pudo contactarla en la cárcel, desde donde asegura que su prisión busca
doblegar al resto del sistema judicial. Todavía no le han asignado fecha de
juicio.
¿Antes de ordenar la libertad de Cedeño, pensó
que podría sufrir alguna represalia?
Todos los operadores de justicia teníamos conocimiento de que era un caso
problemático. Se sabía que el juez que tuviese esa causa podía tener represalias
si no tomaba las decisiones de las personas interesadas.
¿Entonces por qué decidió hacerlo, consciente de esa circunstancia?
Cuando uno ejerce la función de juez y lo hace por convicción, por carrera
judicial, uno puede tomar decisiones de acuerdo a nuestras leyes, nuestra
Constitución y nuestros tratados internacionales. Me parece increíble que la
norma sea lo contrario. El expediente de Cedeño tenía hasta una resolución de la
ONU donde me instaba a darle una medida cautelar.
Si esa decisión estuvo ajustada a derecho ¿por qué le ha costado tan caro?
Porque definitivamente el señor Eligio Cedeño era un preso político. Qué te
puedo decir, él venía preso arbitrariamente desde sus inicios, yo lo que hice
fue aplicar la ley como cualquier otro caso. Me ha costado porque me convertí yo
en la presa política del caso y a la vez puedo decir que es un amedrentamiento a
todos los jueces de Venezuela. Muchos abogados que me vienen a visitar me dicen
que la justicia se convirtió en antes y después de mi detención. Ningún juez
quiere tomar una decisión, por más mínima que sea, por temor a que se tomen
represalias en su contra. En 23 años de ejercicio judicial no había visto este
desastre que estoy viendo ahora.
Con esa radiografía y en vista de que todas las acciones ejercidas por sus
abogados han sido rechazadas ¿qué expectativa tiene sobre su caso?
Desde el punto de vista jurídico procesal, por como están las cosas en
Venezuela, yo no espero absolutamente nada. A mí en febrero me salió una bolita
en la axila, pero hasta la semana pasada no hubo manera de que me llevaran a un
especialista. Si ni siquiera autorizaban a que un médico me viera ¿cree que voy
a esperar que se va a hacer justicia conmigo?
Además de esto que me narra ¿ha ocurrido algún otro episodio? ¿le han amenazado?
Se dijo que usted tiene dos heridas por armas blancas.
Estoy bajo resguardo en una celda de 2¿3, de la que no es que yo no quiera salir,
es que no puedo, porque tengo un candado en el pasillo donde me encuentro. ¿Amenazas?
Me han amenazado verbalmente. En cuanto a las lesiones físicas que haya podido
haber sufrido eso me lo reservo para las actas. Me mandaron a hacer un
reconocimiento físico, tengo el resultado verbal de los médicos forenses y
cuando lo tenga por escrito, que yo esté convencida que lo que está colocado
allí fue lo que me vieron, se harán las gestiones que sean necesarias. Por ahora
puedo decir que desde que ingresé aquí en diciembre estoy rodeada de internas
que he condenado y que he procesado. Muchas me han ayudado, pero también muchas
están llenas de resentimiento, porque uno representa su detención.
¿Cómo debió haber sido su caso?
Yo estoy facultada para dictar medidas privativas, para dictar medidas de
libertad y para dictar medidas cautelares (provisionales), y también para
modificar esas medidas. En el caso de Cedeño, la Constitución venezolana y
nuestro código nos dice que si una persona pasa más de dos años detenida y no se
le ha culminado su juicio que no sea por culpa de él se le debe dar su inmediata
libertad. Además, encontré en el expediente una resolución emanada de la ONU
donde instaba al Fiscal, al juez del caso e incluso al canciller del país que a
ese señor se le juzgara en libertad, pues tenía más de tres años preso.