Desde las gradas
En el espejo de Carlos Ortega
Nitu Pérez Osuna
www.elmundo.com.ve
Está claro que para allá vamos todos.
Todo aquel a quien no puedan someter por la vía del dinero o de la presión
permanente, terminará tras las rejas, por cualquier pretexto. En el caso de
Carlos Ortega, ha sido sentenciado por haber ejercido un derecho constitucional:
el derecho a la huelga.
El mismo derecho cuyo ejercicio se le aplaude a Evo Morales pero que en el caso
de Ortega le ha valido 15 años de condena. ¿Qué le cobra con tanta saña este
gobierno? Pues bien, es sencilla la explicación: ha sido el único que sometió
a Chávez a una serie de continuas y bochornosas derrotas. De allí el pánico
que le tiene el alto mando chavista a un Ortega en la calle, moviéndose y
liderando. De allí también el cuidado que siempre le han tenido algunos
dirigentes opositores de enana entidad y que también se alegran, a la calladita,
de que Ortega esté tras los barrotes. De suerte que si queremos un símbolo de
la Venezuela que tenemos y la cual se desarrolla ante nuestras narices, tan
sólo debemos tomarle una foto al presidente de la Confederación de
Trabajadores de Venezuela, en su sitio de reclusión. Para allá vamos todos
mientras Venezuela se sume en Misiones que reparten dinero a manos llenas,
estructuras izquierdistas cada vez más opresoras, limitaciones a las
iniciativas privadas cada vez mayores, a la par de basura, delincuencia desatada
y una gran juventud que se rebusca como maromero de circo en cada esquina
caraqueña. Que no nos equivoquemos: para allá vamos todos, poco a poco.
Del juicio express -Sólo seis audiencias... y 15 años y 11 meses de
presidio para el líder sindical Carlos Ortega. Pero ¿desde cuándo estaba
lista la sentencia? ¿Quién la escribió?
Y es que en pleno juicio, donde no se permiten celulares, la jueza Milagros
Morales atendió una llamada telefónica y a los 15 minutos se retiró a
deliberar. A la hora y media regresaba a la sala con el acta de la sentencia de
180 páginas lista, sin errores, repeticiones ni saltos de letras.
-En el acto conclusivo Ortega habló: "Jueza Milagros Morales senténcieme
ya, usted está cumpliendo órdenes del Ejecutivo, yo soy un preso de Chávez,
eso lo sabe usted y todo el pueblo de Venezuela... No pido clemencia ni perdón
porque no he cometido ningún delito... Senténcieme sin miedo, no soy
conspirador ni golpista, no soy narcotraficante ni delincuente, tuvieron que
inventarme un delito de rebelión porque no me pueden acusar de corrupto, porque
no lo soy... Senténcieme ya... usted es la encargada de mi ejecución... Estoy
tranquilo, duermo en paz. No sé si usted y la fiscal Luisa Ortega Díaz puedan
decir lo mismo". La juez pasó a un lado del ahora sentenciado y murmuró
"Ortega, me trató muy duro". Luego, en la sala donde Ortega esperaba
la decisión llegó un suculento almuerzo por cortesía de la jueza Morales.
Cinismo ¿no?